El colectivo Madres Buscadoras de Sonora reveló este sábado el hallazgo de un sitio que podría haber funcionado como centro de operaciones de un grupo criminal, con al menos tres fosas clandestinas, restos humanos y más de 200 prendas de vestir encontradas durante una búsqueda en la zona rural de Hermosillo, al norte de México.
Cecilia Flores, fundadora del colectivo y madre de dos hijos desaparecidos, compartió fotografías del hallazgo a través de sus redes sociales. En las imágenes se aprecian cráneos, cadáveres a medio enterrar, zapatos y ropa cubierta de polvo en un terreno situado en el poblado Miguel Alemán, a las afueras de la capital sonorense.
Según Flores, hasta el momento se han recuperado al menos cuatro cuerpos, todos hombres. La activista advirtió además sobre indicios alarmantes: “Encontramos huesos calcinados, ropa táctica, decenas de casquillos de armas largas y cortas. Esto pudo haber sido un crematorio clandestino”, denunció.
Durante la jornada de búsqueda —transmitida en vivo desde la página oficial del colectivo— se observó a madres escarbando con sus propias manos, palas y herramientas rudimentarias. Algunas policías locales las acompañaban, pero la búsqueda fue impulsada principalmente por los propios familiares de los desaparecidos.
El terreno está ubicado en una zona residencial, lo que ha generado preocupación entre los vecinos. Flores informó que entre los hallazgos también se cuentan botas tácticas y ropa en estado de descomposición, evidencia que apunta a una posible actividad criminal organizada y prolongada.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora confirmó el hallazgo en un comunicado oficial. Indicó que durante el primer día de búsqueda, se localizaron fragmentos óseos y 42 prendas de vestir, ya enviadas a laboratorio para su análisis e identificación genética.
Además, las autoridades reconocieron haber encontrado múltiples casquillos de arma de fuego. Las primeras investigaciones señalan que el predio pudo haber sido utilizado por un grupo armado que, según los reportes, abandonó el sitio tras un operativo en septiembre de 2024.
La dependencia estatal explicó que la búsqueda continuará en un predio aledaño, y que se seguirán las diligencias para establecer si los restos corresponden a personas reportadas como desaparecidas en la zona.
México acumula más de 130.000 personas desaparecidas desde la década de 1950, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. Esta cifra alarmante refleja la dimensión de una tragedia que sigue creciendo sin respuestas claras del Estado.
Un reciente informe de Amnistía Internacional revela que el 90% de las personas buscadoras en México son mujeres, y que al menos el 97% ha sufrido amenazas, acoso o agresiones por realizar esta tarea. Una labor peligrosa y desgastante que, por omisión o negligencia, el Estado ha delegado a la sociedad civil.


