El presidente Luiz Inácio Lula da Silva firmó este lunes el decreto que reglamenta la Ley de la Reciprocidad, una herramienta legal que habilita a Brasil a adoptar contramedidas frente a decisiones comerciales consideradas perjudiciales para el país. El gesto fue leído como una respuesta directa al anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de aumentar significativamente los aranceles a productos brasileños.
La medida busca garantizar que el país pueda proteger sus exportaciones en caso de restricciones comerciales unilaterales, como las planteadas por Washington, que podrían afectar sectores clave de la economía brasileña. La Ley fue aprobada por el Congreso en mayo y ahora queda formalmente habilitada para su aplicación.
El decreto firmado por Lula detalla que las respuestas del Gobierno brasileño deberán ser proporcionales, consideradas caso por caso y, ante todo, precedidas por una búsqueda de soluciones diplomáticas. La coordinación de las consultas estará a cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Trump justificó el aumento de los aranceles con base en lo que calificó como un “elevado superávit” brasileño en el comercio bilateral, además de hacer referencia al proceso judicial contra el exmandatario Jair Bolsonaro, lo cual añade una dimensión política a la controversia.
El ministro de la Presidencia, Rui Costa, explicó que el decreto será publicado este martes en el Diario Oficial, coincidiendo con reuniones previstas entre el Ejecutivo y representantes de sectores exportadores. El objetivo: medir el impacto de las medidas de EE. UU. y definir una estrategia común.
Costa subrayó que la Ley de la Reciprocidad otorga al Ejecutivo herramientas para proteger la economía nacional frente a decisiones “extemporáneas y extraordinarias” de gobiernos extranjeros que puedan perjudicar los intereses comerciales de Brasil.
Desde el Palacio del Planalto se enfatizó que la prioridad es la vía diplomática. Sin embargo, el Ejecutivo reiteró que actuará con firmeza si las negociaciones no impiden la aplicación de los aranceles del 50 % anunciados por Trump, quien busca retornar a la Casa Blanca.
Para este martes está prevista una reunión clave entre el vicepresidente y ministro de Industria, Geraldo Alckmin, y representantes de sectores exportadores. En el encuentro se evaluarán los impactos y se definirán los posibles cursos de acción en el marco de la nueva normativa.
Según el texto del decreto, las eventuales represalias brasileñas podrían incluir desde restricciones a productos estadounidenses hasta la suspensión de beneficios comerciales vigentes. No obstante, estas acciones solo se activarán si fracasa el diálogo bilateral.
El Gobierno brasileño argumenta que, en los últimos 15 años, Estados Unidos ha tenido saldos comerciales favorables con Brasil, lo que debilita la justificación económica del nuevo arancel. De acuerdo con datos oficiales, en 2023 las exportaciones brasileñas a EE. UU. alcanzaron los 40.300 millones de dólares, mientras que las importaciones desde ese país sumaron 40.500 millones.
A lo largo de la semana se intensificarán los contactos diplomáticos y sectoriales, mientras el Gobierno sigue preparando posibles contramedidas. Brasil afirma estar dispuesto a dialogar, pero dejó claro que, si la negociación fracasa, no dudará en activar los mecanismos que le otorga la ley.


