Cinco estados ubicados en el occidente de Venezuela están sufriendo severas consecuencias por las lluvias intensas causadas por la novena onda tropical que atraviesa el país. Según reportes oficiales, las zonas más perjudicadas son Mérida, Barinas, Portuguesa, Táchira y Trujillo, con daños importantes en infraestructuras y viviendas.
El estado andino de Mérida es el más afectado, con al menos 25 puentes colapsados, de los cuales 16 han quedado completamente destruidos. Además, unas 370 viviendas han sido impactadas por las lluvias, y más de un centenar han sufrido daños irreparables.
El gobernante Nicolás Maduro señaló que “toda construcción que se encuentre en zonas de alto riesgo debe ser demolida de forma inmediata” para evitar futuras tragedias. En Mérida, aproximadamente 8.456 familias permanecen aisladas por las inundaciones, aunque hasta ahora no se han reportado víctimas fatales.
Por su parte, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMEH) emitió alertas sobre la llegada de dos nuevas ondas tropicales, las cuales podrían agravar las condiciones climáticas en el territorio nacional. Este organismo atribuye las intensas lluvias a las elevadas temperaturas registradas en el mar Caribe y el Atlántico tropical, factores que aumentan el riesgo de que se formen fenómenos ciclónicos.
En el estado Barinas, otro de los territorios afectados, más de 1.300 familias han visto afectadas sus viviendas e infraestructuras, según el gobernador Adán Chávez. En respuesta, las autoridades han desplegado equipos de emergencia que incluyen personal militar, socorristas, maquinaria pesada y suministros médicos.
La emergencia ha generado preocupación en el sector agrícola, especialmente por los daños en la red vial que conecta las zonas productoras con los centros de consumo. Celso Fantinel, presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), advirtió que la interrupción de las vías podría dificultar el suministro de hortalizas a las principales ciudades del país.

Fantinel destacó que cerca del 70% de las hortalizas consumidas en Venezuela se producen en los estados Mérida, Táchira y Trujillo, por lo que los daños en esas regiones podrían impactar la seguridad alimentaria a nivel nacional.
Entre las infraestructuras dañadas, resalta el colapso de un puente en Portuguesa, una vía fundamental que conecta los Andes venezolanos con el centro del país. El gobernador Primitivo Cedeño confirmó la activación del Sistema de Gestión de Riesgos y el despliegue de bomberos, Protección Civil, policías regionales y nacionales para atender la situación.
Además, Cedeño indicó que la emergencia se agrava por la desbordada laguna en el sector, la cual ha inundado la vía local 005 y obstaculiza las rutas de desvío hacia San Carlos, en Cojedes, y Guanare, la capital de Portuguesa. Por esta razón, pidió a la población evitar transitar por esa zona y utilizar rutas alternativas.
Los equipos técnicos trabajan en la evaluación de daños y en el diseño de soluciones temporales para restablecer el flujo vehicular en las vías afectadas, mientras el régimen implementa planes de contingencia para mitigar el impacto de las lluvias.
A pesar de estos esfuerzos, las comunidades afectadas exigen una respuesta más rápida y efectiva, especialmente ante el aislamiento que sufren y la pérdida de sus viviendas. El panorama sigue siendo complejo debido a la persistencia de las lluvias y la amenaza de nuevas ondas tropicales.
El INAMEH mantiene la vigilancia constante sobre el desarrollo climático en la región, con el fin de anticipar y prevenir nuevos desastres que puedan agravar la ya delicada situación en el occidente venezolano.


