Llegan 100.000 vacunas para contener brote de sarampión en Paraguay

Con al menos 38 casos confirmados y 14 sospechosos, autoridades intensifican campaña casa por casa: aseguran vacunas nuevas y receptividad, pero advierten que los niños no vacunados corren graves riesgos.

Hasta el viernes pasado, el Ministerio de Salud de Paraguay había confirmado 38 casos de sarampión y detectado 14 sospechosos, informó el organismo oficial. 

Los brotes se concentran en el departamento de San Pedro, especialmente en las localidades de Tacuatí, Nueva Germania y Santa Rosa del Aguaray. 

Ante esta situación, el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), dirigido por Luis Cousirat, anunció que refuerzan las acciones casa por casa para llegar a comunidades remotas con baja cobertura vacunal.

La semana pasada llegaron 100.000 dosis nuevas contra el sarampión, con el objetivo de aumentar existencias y evitar desabastecimientos. 

En lo que va de septiembre ya se aplicaron 300.600 dosis de vacuna en todo el país, según los registros oficiales.

Los responsables de salud señalaron que hay una buena aceptación de la vacunación entre padres de niños que completaron el esquema, así como entre adultos hasta los 59 años que no han recibido al menos dos dosis. 

El Dr. Cousirat advirtió que para evitar casos graves se requiere la aplicación de dos dosis, pues la enfermedad puede derivar en complicaciones serias como neumonía, encefalitis o hasta la muerte.

Se detectaron algunos casos leves en niños que habían recibido solo una dosis; presentaron síntomas leves de erupciones comparados con los no vacunados.

Entre los síntomas más comunes en los casos confirmados se reportan fiebre, exantema (erupciones) y tos, con un alto porcentaje de conjuntivitis en los infectados. 

Las autoridades sanitarias advierten que todos estos brotes ponen en riesgo los logros que Paraguay alcanzó al eliminar la circulación endémica del virus en 2015. 

Uno de los grandes problemas señalados es la baja cobertura vacunal en áreas rurales y comunidades alejadas, lo que permite que el virus se expanda pese a los esfuerzos de vigilancia.