La Basílica de San Pedro, en Roma, se convirtió en el epicentro del duelo mundial por la muerte del papa Francisco. El pontífice falleció a los 88 años en la Casa Santa Marta, su residencia en el Vaticano, dejando una profunda huella en la Iglesia y en la política internacional.
Entre los primeros en presentar sus respetos ante el féretro del pontífice estuvieron mandatarios de diversos países. El presidente francés, Emmanuel Macron; el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva; y el irlandés Michael D. Higgins encabezaron la comitiva de líderes que pasaron por la capilla ardiente.
También rindieron homenaje la presidenta de india, Droupadi Murmu, y el expresidente de Kenia, Uhuru Kenyatta. Las muestras de afecto y reconocimiento no se limitaron a jefes de Estado; también hubo representación de organismos internacionales y personalidades religiosas.
El presidente Lula llegó acompañado por su esposa, Janja Lula da Silva, y una amplia delegación brasileña. Entre ellos se encontraban la expresidenta Dilma Rousseff, líderes del Congreso y ministros, todos presentes para rendir tributo al papa argentino.

En sus redes sociales, Lula expresó su admiración por Francisco, destacando su sabiduría, coraje y compasión. “Que sigas iluminando los corazones de todos nosotros”, escribió, en un mensaje que reflejó el sentimiento de millones de fieles alrededor del mundo.
La capilla ardiente permaneció abierta hasta la tarde del viernes. Cerca de 250.000 personas desfilaron frente al féretro del papa Francisco, un testimonio del profundo cariño y respeto que generó durante su pontificado.
A las 20:00 horas de Roma, el féretro fue sellado en una ceremonia solemne presidida por el cardenal Kevin Joseph Farrell, Camarlengo de la Santa Romana Iglesia. Otros altos prelados, como Giovanni Battista Re y Pietro Parolin, también participaron en el acto.

El sábado, se celebrará la Santa Misa Exequial en el atrio de la Basílica de San Pedro. Posteriormente, los restos de Francisco serán trasladados a la Basílica de Santa María Maggiore para su sepultura definitiva.
Las autoridades italianas desplegarán un importante operativo de seguridad para acompañar el cortejo fúnebre. El recorrido abarca seis kilómetros desde el Vaticano hasta Santa María Maggiore, siguiendo parte del antiguo trazado de la Vía Papalis.
El féretro del pontífice será transportado en un vehículo especial que permitirá a los fieles verlo a lo largo del trayecto. La procesión avanzará a paso solemne y será escoltada por un reducido grupo de cardenales.
Dado el gran número de asistentes esperados, se instalarán cuatro pantallas gigantes en las inmediaciones de la plaza de San Pedro. Esto permitirá que fieles y visitantes puedan seguir la ceremonia de despedida en tiempo real.
Más de 130 delegaciones internacionales asistirán al funeral, incluidos 50 jefes de Estado y 10 monarcas. Entre ellos figuran Joe Biden, Donald Trump, el rey Felipe VI de España, Emmanuel Macron, António Guterres y Ursula von der Leyen, confirmando el legado global de Francisco.


