Una investigación realizada por científicos de Estados Unidos y Canadá encendió las alarmas sobre el consumo combinado de cannabis y tabaco en jóvenes. El estudio concluyó que mezclar ambas sustancias puede casi triplicar el riesgo de desarrollar psicosis en personas que ya presentan señales tempranas de vulnerabilidad mental.
El trabajo fue publicado en la revista científica Nature Mental Health y analizó a más de mil jóvenes en seguimiento médico en Estados Unidos y Canadá.
Los investigadores descubrieron que el mayor riesgo aparece especialmente en quienes consumen marihuana de forma frecuente junto con tabaco, una combinación que tendría un impacto mucho más grave que el uso de cada sustancia por separado.
Para llegar a esta conclusión, los científicos siguieron durante dos años a 1.012 participantes, de los cuales 734 ya presentaban riesgo clínico elevado de psicosis.
Los resultados mostraron que cuanto mayor era el consumo de cannabis o cigarrillo, más intensos eran síntomas como ansiedad, depresión y alteraciones mentales.
Sin embargo, el dato más preocupante apareció al analizar quiénes terminaron desarrollando psicosis: los jóvenes que mezclaban ambas sustancias tenían casi tres veces más riesgo que quienes no consumían ninguna.
Los especialistas creen que la nicotina podría potenciar el efecto del THC —el principal componente psicoactivo del cannabis— y aumentar su impacto sobre el cerebro.
La psiquiatra Marcela Waisman Campos explicó que esta combinación funciona como una “trampa” para el cerebro adolescente.
“El tabaco altera el desarrollo cerebral en una etapa clave y muchas veces termina siendo la puerta de entrada para otras sustancias”, señaló.
La especialista agregó que muchos jóvenes utilizan marihuana para contrarrestar el efecto estimulante de la nicotina, generando una dependencia aún más fuerte.
Los investigadores advirtieron que el estudio se realizó antes del auge del vapeo y antes del aumento actual de la potencia del THC, por lo que consideran que el riesgo podría ser incluso mayor hoy. Además, remarcaron la importancia de intervenir en etapas tempranas, cuando todavía es posible prevenir el desarrollo de trastornos psicóticos graves.


