La Corte Suprema de Estados Unidos resolvió no reabrir el caso que hace una década consagró el derecho al matrimonio igualitario en todo el país, rechazando el recurso presentado por Kim Davis, exsecretaria del condado de Rowan, Kentucky, conocida por negarse a emitir licencias matrimoniales a parejas del mismo sexo.
La decisión, adoptada sin comentarios adicionales, ratifica la vigencia del precedente Obergefell v. Hodges de 2015, un fallo que marcó un antes y un después en la historia de los derechos civiles en Estados Unidos.
El intento de Davis, respaldado por la organización conservadora Liberty Counsel, buscaba impugnar el fallo alegando que violaba su libertad religiosa. Sin embargo, la Corte mantuvo firme la jurisprudencia que reconoce el matrimonio igualitario como un derecho constitucional.
Según datos citados por Axios, Davis fue condenada a pagar más de 360.000 dólares en costas judiciales y compensaciones a las parejas afectadas por su negativa a cumplir con la ley.
El líder de Liberty Counsel, Mat Staver, calificó Obergefell como una “decisión profundamente errónea” y prometió seguir impulsando su revocación. Aun así, la Corte no dio señales de querer revisar el caso, pese a su actual mayoría conservadora.
Desde la sentencia de 2015, cerca de 600.000 parejas del mismo sexo han contraído matrimonio civil en todo el país, según el Williams Institute de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).
El fallo original, redactado por el entonces juez Anthony Kennedy, destacó que “ninguna unión es más profunda que el matrimonio” y que su reconocimiento legal garantiza igualdad y dignidad a todas las personas.
El caso Davis se volvió emblemático porque la exfuncionaria fue encarcelada por desacatar una orden judicial que le exigía emitir las licencias matrimoniales. Su postura motivó reformas legales en Kentucky, eliminando la obligación de que los secretarios de condado firmaran esos documentos.
Davis alegó ante la Corte Suprema que su negativa estaba amparada por la Primera Enmienda de la Constitución, pero su argumento fue desestimado en todas las instancias judiciales.
Aunque algunos jueces conservadores, como Clarence Thomas, han sugerido que Obergefell podría ser “reconsiderado” en el futuro, otros, como Amy Coney Barrett y Samuel Alito, han abogado por respetar la estabilidad de los precedentes legales.
La comunidad LGBTQ+ celebró la resolución como una victoria moral y jurídica. Kelley Robinson, presidenta de Human Rights Campaign, sostuvo que “el amor volvió a ganar” y recordó que los funcionarios públicos deben servir “a todas las personas, sin excepciones”.
Jim Obergefell, demandante original del caso, calificó la decisión del tribunal como “lo correcto”, pero advirtió que los derechos conquistados “no deben darse por sentados”.


