José Jerí juró la madrugada de este viernes 10 de octubre como presidente de la República del Perú, luego de la vacancia de Dina Boluarte. En su primer discurso ante el Congreso, aseguró que su mandato será de transición y convocó a todas las fuerzas políticas y sociales a construir consensos para enfrentar la crisis institucional y social que atraviesa el país.
“Hoy asumo con humildad la presidencia por sucesión constitucional, para instalar un gobierno de empatía y reconciliación nacional”, expresó Jerí ante el Parlamento, prometiendo un mandato temporal orientado a la unidad y la transparencia.
El nuevo jefe de Estado reconoció la desconfianza ciudadana y el debilitamiento de las instituciones, señalando que el Perú vive una crisis política permanente. “Gobiernos que no concluyen su periodo, instituciones debilitadas y una ciudadanía cansada”, afirmó, dirigiéndose especialmente a los jóvenes, a quienes consideró protagonistas del cambio social.
Jerí pidió perdón a la población “por los errores cometidos” y admitió que el Estado no ha estado a la altura de las demandas ciudadanas. En su mensaje, apeló a la figura del héroe nacional Miguel Grau como ejemplo de integridad y vocación de servicio.
“Hay que ser dignos, y en ese sentido, también saber pedir perdón”, dijo el mandatario, en un gesto que buscó marcar distancia con el estilo de sus predecesores.
Durante su intervención, subrayó que la prioridad inmediata será enfrentar la creciente ola de criminalidad que afecta al país. “El principal enemigo está fuera, en las calles: las bandas criminales, las organizaciones delincuenciales. A ellos les declaramos la guerra”, enfatizó.
El presidente anunció la movilización conjunta de la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas y el sistema judicial para combatir el crimen organizado. “Debemos no solo declararle la guerra a la delincuencia, sino ganarla de una vez por todas”, aseguró.
En el ámbito político, Jerí se comprometió a garantizar la convocatoria y desarrollo de elecciones generales “con transparencia, legalidad y total neutralidad”. Recalcó que su principal misión será dejar encaminado un proceso electoral legítimo y aceptado por todos los sectores.
Sobre su propia trayectoria, el mandatario sostuvo que “los cargos no hacen a las personas, son las personas las que dignifican los cargos”. Defendió su voluntad de cambio y pidió confianza en su gestión.
Jerí también prometió priorizar la estabilidad y la reconciliación, afirmando que “el Perú merece más de sus autoridades y una clase política a la altura de su pueblo”.
En la parte final de su mensaje, evocó figuras históricas de la república peruana y llamó a la unidad nacional: “Con decisión y corazón, podemos hacer los cambios que nuestro país necesita”.
Concluyó su discurso con una apelación directa a la ciudadanía: “Nuestro país lo merece. Que Dios guíe nuestras decisiones y que viva el Perú”.


