Italia atraviesa una de las semanas más sofocantes del año, en medio de una intensa ola de calor que golpea con especial dureza a su región sur y a las islas mediterráneas. Mientras ciudades como Palermo registran temperaturas superiores a los 45 ºC, el norte del país se enfrenta a violentas tormentas que reflejan un preocupante desequilibrio climático.
Las regiones más afectadas por el calor extremo son Sicilia y Cerdeña, donde los termómetros podrían alcanzar hasta 46 ºC. Las condiciones han obligado a los ciudadanos a buscar desesperadamente alivio en zonas de baño, abandonando calles y espacios públicos que se han vuelto inhabitables durante el día.
Esta ola de calor coincide con los llamados “giorni del solleone”, el período del verano italiano asociado históricamente con las temperaturas más elevadas del año.
Mientras tanto, el contraste con el norte de Italia no podría ser mayor. Regiones como Lombardía y Piamonte están siendo azotadas por tormentas eléctricas, lluvias intensas y granizadas que ya han provocado daños materiales y complicaciones en la infraestructura urbana.
Según la RAI, televisión pública italiana, este miércoles se anticipaba un leve descenso de las temperaturas, aunque se prevé que el alivio dure poco y los termómetros vuelvan a subir rápidamente. Ciudades como Catania, Nisseno, Ennese y Val di Mazara seguirán con máximas por encima de los 40 ºC.
La capital siciliana, Palermo, es la única ciudad que se encuentra bajo alerta roja por calor extremo, lo que indica un nivel de riesgo muy alto para la salud. A esto se suman las alertas por incendios forestales, impulsadas por la combinación de temperaturas elevadas, baja humedad y vegetación seca, lo que genera un entorno propicio para fuegos de rápida propagación.
Además, la Protección Civil ha emitido alertas amarillas en 17 ciudades, entre ellas Roma, Florencia, Venecia, Bari y Cagliari, lo que significa riesgo moderado pero significativo. Para el jueves, se espera un leve alivio en al menos nueve de estas localidades, aunque la situación sigue siendo delicada.
El mapa de alertas deja en evidencia una Italia dividida en dos: mientras el norte permanece mayormente en verde, es decir, sin riesgo térmico, el sur se encuentra en niveles críticos. No obstante, algunas ciudades del centro también comienzan a registrar un descenso en las temperaturas.
La situación actual se enmarca en un contexto más amplio de calentamiento global. El Servicio de Cambio Climático Copernicus (C3S) informó que junio fue el tercer mes más caluroso registrado a nivel mundial desde que existen datos. La temperatura media alcanzó los 16,46 ºC, superando en casi medio grado la media del período 1991-2020.
De acuerdo con Copernicus, junio de 2024 fue ligeramente menos caluroso que el récord registrado el año anterior, pero sigue muy por encima de los niveles preindustriales. La temperatura global se situó 1,3 ºC por encima del promedio de 1850-1900, límite que se utiliza para evaluar los compromisos del Acuerdo de París.


