Israel anunció el inicio de una operación humanitaria de gran escala destinada a mitigar la grave crisis hídrica que afecta al sur de la Franja de Gaza. La iniciativa, en coordinación con los Emiratos Árabes Unidos y Egipto, contempla la instalación de una tubería que transportará agua potable desde territorio egipcio hasta la zona de Mawasi, uno de los epicentros del desplazamiento forzado en el enclave palestino.
La noticia fue confirmada este domingo por el COGAT, el ente militar israelí responsable de los asuntos civiles en los territorios ocupados. En un comunicado, la entidad detalló que los equipos técnicos emiratíes ya han comenzado a ingresar a Egipto, desde donde se movilizarán hacia Gaza tras estrictos controles de seguridad en el paso fronterizo de Kerem Shalom.
Se espera que la construcción comience en los próximos días y se extienda por varias semanas. Según la misma fuente, la decisión de autorizar el proyecto fue adoptada semanas atrás por el Ejército israelí bajo las directrices del Gobierno, en un contexto de creciente presión internacional por la situación humanitaria en la Franja.
El proyecto contempla la conexión desde una planta desalinizadora egipcia —cuya ubicación no ha sido revelada— hasta la costa gazatí, atravesando una zona que se ha convertido en el último refugio de cientos de miles de personas. La logística del plan es compleja y requiere una coordinación permanente entre todas las partes involucradas.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que cerca del 90 % de la población de Gaza ha sido desplazada debido al conflicto en curso. Mawasi, situada en el sur del enclave, se ha transformado en un campo de refugiados improvisado, con familias enteras hacinadas en tiendas de campaña sobre las playas, bajo condiciones extremadamente precarias.
La escasez de agua potable es uno de los problemas más críticos en la zona. Diversas organizaciones humanitarias han advertido que la falta de acceso a recursos básicos para la higiene y el consumo diario amenaza con provocar brotes de enfermedades infecciosas y agravar la situación sanitaria general.
El Ejército israelí estimó que esta nueva infraestructura podrá beneficiar a unas 600.000 personas en Mawasi, un número que da cuenta tanto de la magnitud del problema como de la necesidad urgente de medidas de auxilio.
Datos de la ONU indican que, a finales de junio, más de 425.000 personas se encontraban refugiadas en esa región. Esa cifra ha seguido en aumento debido a nuevos desplazamientos internos, provocados por órdenes de evacuación emitidas por el propio Ejército israelí en zonas como Deir al Balah.
En las últimas semanas, se han registrado muertes diarias vinculadas a la desnutrición y la falta de agua, síntomas de una crisis humanitaria que se agrava a medida que se restringe el ingreso de ayuda humanitaria al enclave. La situación se ha descrito como insostenible por organismos internacionales.
El COGAT subrayó que la propuesta emiratí fue aprobada tras un proceso riguroso de evaluación y coordinación. Aseguró que se mantendrán controles de seguridad estrictos durante toda la ejecución del proyecto para garantizar su desarrollo sin interferencias ni riesgos operativos.El paso fronterizo de Kerem Shalom se ha convertido en el punto clave de entrada para los equipos y materiales necesarios, luego de una minuciosa inspección israelí.


