En una sesión llevada a cabo entre la noche del jueves y la madrugada del viernes, el gabinete de seguridad de Israel aprobó por mayoría un ambicioso plan presentado por el primer ministro Benjamin Netanyahu. El objetivo principal: desmantelar por completo la estructura de Hamás en la Franja de Gaza, incluyendo la ocupación de Ciudad de Gaza en el norte del enclave palestino.
Según un comunicado emitido por la oficina del primer ministro, el ejército israelí ya se encuentra en fase de preparación para ejecutar una ofensiva terrestre en la zona norte, mientras se organiza la entrega de ayuda humanitaria a civiles desplazados que se encuentran fuera de las zonas de conflicto activo.
El documento oficial detalla que se adoptaron cinco principios fundamentales para definir el curso de la ofensiva militar y establecer las condiciones para la “finalización del conflicto”. Estos incluyen: el desarme total de Hamás, la recuperación de todos los rehenes —vivos o muertos—, la desmilitarización completa de la Franja, el mantenimiento del control de seguridad por parte de Israel y la implementación de una nueva administración civil en Gaza, sin intervención de Hamás ni de la Autoridad Palestina.
Netanyahu ha sido claro en que Israel no busca gobernar Gaza, pero sí garantizar su seguridad a través de un control operativo y sostenido sobre el territorio, lo que ha generado múltiples reacciones en la comunidad internacional y dentro del propio espectro político israelí.
Durante el debate previo a la votación del gabinete, se puso sobre la mesa un plan alternativo que fue finalmente rechazado por una mayoría significativa. Según el comunicado, esta opción no aseguraba ni la derrota militar de Hamás ni el retorno seguro de los secuestrados, algunos de los cuales llevan más de diez meses en cautiverio.
El conflicto ha escalado en intensidad desde el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás perpetró un ataque sin precedentes en territorio israelí, provocando una respuesta militar a gran escala. Desde entonces, más de 37.000 personas han muerto en Gaza, según cifras del Ministerio de Salud del enclave, en su mayoría civiles, lo que ha suscitado múltiples llamados al cese de hostilidades.
En paralelo a la estrategia militar, Israel afirma estar comprometido con permitir el ingreso de ayuda humanitaria. Sin embargo, agencias de la ONU y organizaciones de derechos humanos advierten que la situación es crítica. El Programa Mundial de Alimentos y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios alertaron sobre una “hambruna inminente” en varias zonas del enclave.
Las condiciones en el norte de Gaza, particularmente en Ciudad de Gaza, son descritas como devastadoras: hospitales colapsados, escasez total de alimentos y agua, y desplazamientos masivos que agravan la crisis humanitaria. La comunidad internacional continúa exigiendo corredores humanitarios seguros y una pausa duradera en los enfrentamientos.
El liderazgo israelí sostiene que el desmantelamiento de Hamás es indispensable para la estabilidad regional y la seguridad nacional. No obstante, críticos del plan dentro y fuera de Israel advierten sobre el riesgo de una ocupación prolongada que podría conducir a un estancamiento político y a una intensificación del sufrimiento civil.


