El conflicto entre Irán e Israel alcanzó un nuevo punto crítico este jueves, cuando un misil balístico disparado desde territorio iraní impactó directamente en el Soroka Medical Center, el mayor hospital del sur de Israel, ubicado en la ciudad de Beerseba. El ataque dejó varios heridos y provocó daños de gran magnitud en diferentes zonas del complejo, según confirmaron voceros del propio centro de salud.
El hospital, que cuenta con más de mil camas y atiende a cerca de un millón de personas en la región, emitió un comunicado pidiendo a la ciudadanía evitar acudir a sus instalaciones, debido a los severos daños sufridos. La ofensiva ocurrió en el marco de una intensa jornada de enfrentamientos bilaterales, que marca el séptimo día consecutivo de bombardeos israelíes sobre territorio iraní.
El mismo día, Israel lanzó una ofensiva aérea sobre el reactor de agua pesada de Arak, una de las instalaciones nucleares más sensibles de Irán, ubicada al suroeste de Teherán. La televisión estatal iraní confirmó el ataque, pero aseguró que no hay riesgo de radiación, ya que la planta fue evacuada con antelación.
Un corresponsal del medio estatal iraní, presente en las cercanías del reactor, en la localidad de Khondab, señaló que no se registraron daños en áreas residenciales. No obstante, la tensión creció rápidamente, luego de que el ejército israelí confirmara que había advertido a la población local, instándole a evacuar ante la inminencia del ataque.
“Evacúen inmediatamente el área señalada en las ciudades de Arak-Khondab. Su presencia pone en riesgo sus vidas”, expresó el ejército israelí a través de un mensaje en farsi, difundido en redes sociales y medios oficiales. Esta acción fue interpretada por analistas internacionales como un intento de evitar víctimas civiles, aunque su eficacia fue limitada.

Israel también llevó a cabo ataques aéreos en otras zonas del territorio iraní, incluidas algunas áreas de Teherán. Aunque no se han detallado los objetivos exactos, las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron posteriormente que Irán había respondido con una nueva andanada de misiles.
Ante esta nueva ofensiva iraní, las autoridades israelíes activaron las alarmas en múltiples localidades, pidiendo a la población buscar refugio ante la posibilidad de nuevos impactos. Hasta el momento, no se ha informado del número exacto de víctimas como consecuencia de esta última ola de ataques.
El reactor de Arak ha sido objeto de atención internacional desde hace años, debido a su potencial para producir plutonio, un subproducto útil para la fabricación de armas nucleares. Aunque su uso con fines pacíficos está permitido, su operación ha sido motivo de preocupación entre las potencias occidentales.
Como parte del acuerdo nuclear firmado en 2015 entre Irán y varias potencias internacionales, Teherán se comprometió a rediseñar el reactor para evitar riesgos de proliferación. Pese a ello, en 2019 Irán reactivó su circuito secundario, sin violar el pacto en ese momento. El Reino Unido participó en los trabajos de modificación, especialmente tras el retiro de Estados Unidos del acuerdo, durante la presidencia de Donald Trump.
La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha advertido recientemente sobre la pérdida de control en la supervisión del reactor, debido a las restricciones impuestas por Irán a los inspectores. Aunque la última visita oficial fue en mayo, el organismo asegura haber perdido la “continuidad del conocimiento” sobre las operaciones del sitio.
Irán ha lanzado alrededor de 400 misiles y cientos de drones contra territorio israelí, provocando al menos 24 muertos y numerosos heridos, así como daños severos en zonas residenciales. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con creciente preocupación una escalada sin precedentes que, hasta ahora, no muestra señales claras de detenerse.


