En los próximos días, Luiz Inácio Lula da Silva realizará la primera visita internacional a Cristina Fernández tras su detención. La expresidenta está alojada en el Departamento San José 1111, en Constitución, Buenos Aires.
La fecha exacta aún no se confirmó, aunque el diputado Paulo Pimienta, del PT brasileño, anunció que será durante los primeros días de julio, y el entorno de Fernández lo validó oficialmente. La visita llega en el marco de la campaña “Cristina Libre”, impulsada por el Partido Justicialista, que emula el conocido lema “Lula Livre” utilizado cuando Lula estuvo preso en Curitiba.
La estrategia exterior está siendo coordinada por Gustavo Menéndez, secretario de Relaciones Internacionales del PJ, quien la presentó junto a ex cancilleres como Felipe Solá y Jorge Taiana, y medios internacionales. La Corte Suprema rechazó un recurso de Fernández, ratificando una condena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua. En ese momento, Lula se comunicó con ella por teléfono.
Desde Brasil, Lula mencionó la serenidad y firmeza de Fernández, y la alentó a mantenerse fuerte: “Le hablé de la importancia de que se mantenga fuerte en estos momentos difíciles”, señaló en redes. La solidaridad es simbólica. Lula también fue encarcelado por corrupción, vivió un proceso de reversión de sentencias y luego regresó al poder derrotando a Jair Bolsonaro.
La relación entre ambos es estrecha: compartieron la presidencia en la primera década del siglo XXI y coinciden en una visión progresista de la región. En su anterior detención, Lula recibió la visita del presidente argentino de entonces, Alberto Fernández, sin reunirse con el gobierno brasileño. Se espera que la visita de Lula a Cristina sea similar: encuentros con figuras del peronismo, sin vínculos oficiales con el Ejecutivo de Javier Milei.


