Al menos 20 personas han fallecido y decenas permanecen desaparecidas desde el fin de semana a causa del desborde del río Piraí, en las afueras de la ciudad boliviana de Santa Cruz, según confirmaron las autoridades locales.
Un primer reporte, difundido el sábado, señalaba tres víctimas fatales en El Torno, el municipio más afectado por la riada, aunque la cifra se ha incrementado en los días posteriores debido a la magnitud de las inundaciones.
“Lamentablemente, los datos oficiales nos arrojan una cifra de fallecidos de 20 personas. Tenemos decenas de desaparecidos”, indicó el viceministro de Defensa Civil, Alfredo Troche, durante una entrevista con Radio Panamericana.
Las intensas lluvias provocaron la crecida del río Piraí y desencadenaron inundaciones que afectaron principalmente a las comunidades de El Torno y Colpa Bélgica, en Santa Cruz, considerada la capital económica de Bolivia.
Según el viceministro Troche, más de 2.000 familias resultaron damnificadas por el desastre, muchas de las cuales han perdido sus viviendas y pertenencias en cuestión de horas.
Los vecinos relatan escenas de angustia y emergencia. Algunas personas tuvieron que buscar refugio en los techos de sus casas o en lo alto de los árboles para escapar de las corrientes.
“Mi hijo terminó durmiendo en el techo”, relató a la AFP Elia Castro, una profesora residente en El Torno, describiendo la gravedad de la situación en su comunidad.
La emergencia afectó incluso a menores en centros de detención. El hijo de Castro, que estaba en un centro de reclusión de menores, tuvo que subir a las alturas del edificio junto con más de un centenar de reclusos para protegerse de la inundación.
Las autoridades locales han desplegado equipos de rescate y continúan con la búsqueda de las personas desaparecidas, mientras la comunidad enfrenta el riesgo de nuevas precipitaciones que podrían agravar la situación.
Organismos de socorro, voluntarios y vecinos colaboran para atender a los damnificados, proporcionando asistencia básica, alimentos y abrigo, en medio de la emergencia humanitaria que se desarrolla en la región.
La magnitud de las inundaciones ha generado preocupación sobre la capacidad de respuesta ante desastres naturales en la zona, destacando la vulnerabilidad de comunidades ubicadas cerca de ríos y zonas bajas.
Las autoridades instan a la población a mantenerse alerta, seguir las indicaciones de Defensa Civil y priorizar la seguridad, mientras se trabaja para restablecer el orden y minimizar los impactos de este desastre en Santa Cruz.


