El Gobierno de Bolivia recibió este lunes una nueva donación de 300.000 vacunas contra el sarampión por parte de India, en un contexto donde el país enfrenta un rebrote de la enfermedad que amenaza con extenderse aún más si no se interrumpe su cadena de transmisión.
La ministra de Salud, María Renée Castro, anunció la llegada del lote durante una conferencia de prensa en el Aeropuerto Internacional de El Alto, donde remarcó que la ayuda internacional ha sido clave para robustecer la campaña de vacunación nacional.
Con este nuevo cargamento, Bolivia ya cuenta con un millón de dosis conseguidas a través de donaciones: 600.000 provienen de Brasil, 100.000 de Venezuela y las 300.000 recién llegadas desde India.
“Gracias a estos aportes estamos logrando ampliar nuestra cobertura y proteger a la población escolar antes del retorno a clases tras el descanso pedagógico”, aseguró Castro, quien subrayó que la inmunización prioriza a niños y adolescentes entre 10 y 14 años, una franja clave para frenar los contagios.

La ministra destacó que la lucha contra el sarampión no es únicamente una responsabilidad nacional, sino un desafío compartido por la comunidad internacional. “Enfrentar enfermedades de esta magnitud requiere solidaridad y cooperación entre naciones”, afirmó.
El embajador de India en Bolivia, Shri Rohit Vadhwana, acompañó la entrega del lote y señaló que su país ve estos envíos no como simples donaciones, sino como gestos de amistad entre pueblos. “Esto no es una ayuda, es un regalo del pueblo de India al pueblo boliviano”, dijo.
Bolivia atraviesa una situación epidemiológica preocupante: hasta el momento se han confirmado 148 casos de sarampión, siendo el departamento de Santa Cruz el más afectado con 124 contagios. Le siguen La Paz (11), Potosí (4), Beni (3), Chuquisaca y Cochabamba (2 cada uno), y Oruro y Pando con un caso respectivamente. Tarija es el único departamento que no reporta infecciones.

El Ministerio de Salud informó que se espera en las próximas semanas la llegada de nuevas vacunas provenientes de Chile y otros organismos internacionales, como parte del esfuerzo para alcanzar la cobertura necesaria y cortar la cadena de contagios.
Además del riesgo sanitario inmediato, la epidemia pone en evidencia las debilidades estructurales del sistema de salud boliviano, que aún lucha por recuperar niveles de inmunización previos al COVID-19, cuando las campañas de vacunación eran más constantes.
La ministra Castro insistió en que las donaciones son solo un paso y que se requiere también de un esfuerzo interno sostenido para lograr cobertura total. “La vacunación es una responsabilidad compartida entre el Estado y las familias bolivianas”, dijo.
La situación exige vigilancia epidemiológica reforzada y campañas de información pública más intensas. La prevención, en este escenario, es tan importante como la vacunación misma.


