La imagen de un helicóptero vertiendo agua sobre el Cerro del Verdún se volvió emblemática, mostrando los esfuerzos por contener un incendio que parecía fuera de control. El humo dificultaba incluso la lectura de las letras que identifican la ciudad, ubicadas a 120 kilómetros de Montevideo.
El incendio en Minas afectó más de 200 hectáreas, alrededor del 10% de las superficies afectadas por los recientes incendios forestales en Uruguay, un país que registra alerta roja en varias zonas por riesgo extremo de fuego.
En total, los incendios recientes ya han consumido más de 2.000 hectáreas, una situación impulsada por la combinación de altas temperaturas y falta de lluvias, según informó Subrayado, de Canal 10.
Durante el fin de semana, los bomberos trabajaron intensamente en La Coronilla, Cerro del Verdún y Melilla, en Montevideo. La región sur del país mantiene un nivel de riesgo muy alto, según la Dirección Nacional de Bomberos.
Sebastián Camejo, vocero del cuerpo de bomberos, explicó que muchos de los incendios recientes se deben al riesgo elevado de la zona, y que aunque cada foco puede ser controlado en uno o dos días, requieren una gran movilización de recursos, incluyendo a intendencias y centros coordinadores de emergencia.
Camejo destacó además la solidaridad de los vecinos, que suelen colaborar en la extinción de los incendios, aunque advirtió que la población no debe exponerse a riesgos sin estar preparada.

Según las estadísticas, más del 90% de los incendios en Uruguay son provocados por acción humana. Durante el verano, está prohibido realizar quemas, salvo en fogones autorizados para cocinar. Incluso una colilla de cigarro puede iniciar un incendio grave.
El Ministerio del Interior informó que los incendios en Minas afectaron el Cerro de la Virgen del Verdún, el Cerro de las Torres y el barrio La Coronilla. Las autoridades comunicaron que la situación se encuentra controlada, con perímetros y líneas de defensa activas, y seis horas sin cortinas de humo.
Para contener el fuego se desplegaron dos helicópteros del Ministerio de Defensa Nacional, drones de la Policía, 10 efectivos del Ejército, maquinaria de la Intendencia de Minas y un camión cisterna con 10.000 litros de agua.
Las condiciones meteorológicas complicaron las tareas de extinción: ráfagas de viento superiores a 30 km/h, temperaturas superiores a 37 grados y baja humedad favorecieron la propagación y rebrotes de los focos calientes.
Debido a estas condiciones, el dispositivo de control y vigilancia permanece activo, garantizando que no se produzcan nuevas igniciones y que los perímetros de seguridad se mantengan intactos.
La Dirección Nacional de Bomberos instó a la población a no ingresar a las zonas afectadas, a no interferir con las tareas de emergencia y a mantener medidas de prevención, destacando que la fase de control y liquidación sigue siendo crítica para evitar nuevos incendios.


