La toma de posesión de Fils-Aimé llega tras la destitución de Garry Conille, quien no pudo controlar la pugna interna del gobierno de transición. En su primer discurso, Fils-Aimé, de 52 años, se comprometió a abordar como prioridad el restablecimiento de la seguridad, un paso esencial para salir de la crisis que ha sumido a Haití en años de violencia y pobreza. “El pueblo haitiano merece la paz, la estabilidad y un desarrollo sostenible”, afirmó el nuevo mandatario. Sin embargo, su llegada al poder abre nuevos interrogantes sobre la estabilidad política en un país sin un presidente electo desde el asesinato de Jovenel Moise en 2021.
El proceso de transición ha estado marcado por la inestabilidad. Conille, quien asumió el cargo hace pocos meses, fue destituido por el consejo presidencial tras meses de disputas internas sobre el control de los ministerios clave. Conille rechazó su destitución, alegando que el consejo no tenía autoridad para destituirlo sin el parlamento. La salida del primer ministro, que también estaba implicado en un escándalo de corrupción, deja al país sumido en una profunda crisis política.
Mientras tanto, las pandillas continúan su dominio en el país, controlando gran parte de Puerto Príncipe y las principales rutas del país. Los grupos armados han intensificado sus ataques, con un asalto a infraestructuras clave, incluido el aeropuerto internacional. La presencia de una fuerza internacional, apoyada por la ONU y Estados Unidos, ha sido insuficiente hasta ahora para frenar el avance de las bandas criminales.
La violencia ha provocado el desplazamiento de cientos de miles de personas, mientras que los recientes ataques aéreos, como el ocurrido el lunes contra un avión de Spirit Airlines, demuestran la creciente peligrosidad en la capital haitiana. Ante la situación, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha urgido al gobierno haitiano a tomar medidas inmediatas para garantizar la seguridad de las aerolíneas.
La situación en Haití sigue siendo crítica, con la sociedad y la comunidad internacional a la espera de respuestas que permitan restaurar el orden y la estabilidad en el país.


