El Gobierno de Haití confirmó la aprobación del decreto electoral que permitirá activar el proceso para convocar elecciones generales, un paso considerado fundamental después de casi una década sin autoridades elegidas en las urnas. La prolongada falta de comicios dejó al país sin representantes escogidos mediante voto popular, lo que contribuyó a agravar la crisis institucional.
Mediante un comunicado oficial, la oficina del primer ministro señaló que la prioridad del Poder Ejecutivo es la organización inmediata de las elecciones. Según la nota, el Estado dispondrá todos los recursos necesarios para garantizar el cumplimiento del proceso, y el decreto será publicado en el diario oficial Le Moniteur, lo que confirma su entrada en vigor.
El Gobierno manifestó que el camino hacia los comicios “es irreversible” y reiteró su compromiso de trabajar con cada una de las instituciones y actores nacionales involucrados para asegurar el respeto estricto del calendario establecido. Este mensaje fue interpretado como una señal de que la transición política busca sostenerse pese a las dificultades actuales.
El cronograma electoral, elaborado por el Consejo Electoral Provisional (CEP) y presentado el mes pasado al Consejo Presidencial de Transición (CPT), establece que la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas se desarrollará el 30 de agosto de 2026. Una eventual segunda vuelta está prevista para el 6 de diciembre del mismo año.
La meta oficial es que el país pueda contar con nuevas autoridades a partir del 20 de enero de 2027. Para el Ejecutivo, este avance representa un mensaje firme tanto para la población haitiana como para la comunidad internacional, destacando que la transición se lleva adelante con responsabilidad y determinación.
El decreto electoral fue estudiado y aprobado por unanimidad por el Consejo de Ministros, lo que refleja, según el Gobierno, un consenso interno respecto a la necesidad urgente de retomar el funcionamiento democrático. El CPT, creado el año pasado, había planteado inicialmente la posibilidad de llamar a elecciones en 2025.
Haití cumplió el 7 de febrero cuatro años sin un Gobierno electo, situación que mantiene al país en una prolongada transición política. La ausencia de autoridades surgidas de las urnas se ha vuelto un factor central dentro de la inestabilidad institucional que persiste desde hace varios años.
Los comicios más recientes se llevaron a cabo entre 2015 y 2016, proceso que concluyó con la elección de Jovenel Moïse. Su asesinato, ocurrido el 7 de julio de 2020, profundizó aún más la crisis política y dejó al país sin una figura presidencial legítima en medio de un fuerte deterioro social.
Paralelamente, el avance de grupos armados ha generado un escenario de violencia generalizada. Amplias zonas urbanas y rurales se encuentran bajo control de pandillas, lo que complica tanto la labor de las autoridades como la prestación de servicios básicos y la circulación segura de la población.
La expansión de estas organizaciones ha provocado desplazamientos masivos, la paralización de diversas actividades económicas y un declive institucional que afecta gravemente la vida cotidiana. La falta de seguridad se ha convertido en uno de los desafíos más grandes para el país.
Ante este contexto, el Gobierno insiste en que recuperar el orden democrático es indispensable para lograr una estabilización progresiva. Las autoridades sostienen que un proceso electoral legítimo podría contribuir a reconstruir la confianza ciudadana y apoyar la recuperación del funcionamiento estatal.


