Una operación encabezada por el Ministerio Público de Paraguay permitió la incautación de más de 3,5 toneladas de presunta marihuana en una vivienda del departamento de Caazapá, en el este del país. La intervención se realizó en la localidad de Tava Porã, município de Tavai, como parte de los esfuerzos coordinados para combatir el narcotráfico a nivel nacional.
De acuerdo con la información oficial difundida este jueves, el allanamiento permitió el hallazgo de un total de 3.597 kilos de lo que se presume es marihuana prensada. La droga estaba distribuida en paquetes envueltos en plástico negro y transparente, lo que sugiere un método de empaque comúnmente utilizado para facilitar el transporte y almacenamiento clandestino.
En el sitio también fueron incautados seis gatos hidráulicos y cintas de embalaje, elementos que podrían haber sido empleados para comprimir y sellar los paquetes de droga. Sin embargo, las autoridades no brindaron detalles sobre el mecanismo que permitió localizar el cargamento, ni confirmaron si se produjeron detenciones.

La acción fue liderada por el fiscal César Martínez Chamorro, perteneciente a la Unidad Especializada de Lucha contra el Narcotráfico de Caazapá, y contó con el respaldo de agentes del Departamento Antinarcóticos de la Policía Nacional, Regional N.º 6.
Este operativo se suma a otros esfuerzos recientes contra el narcotráfico en Paraguay. Tan solo un día antes, la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) informó sobre una operación de gran escala llevada a cabo de manera conjunta con autoridades brasileñas en el departamento de Amambay, fronterizo con Brasil.
Durante esta intervención binacional, denominada “Nueva Alianza 49”, se logró la incautación de cerca de 100 toneladas de marihuana y la destrucción de 253 hectáreas de plantaciones ilegales. El operativo se extendió por diez días y fue ejecutado por agentes de la Senad, el Ministerio Público de Paraguay y la Policía Federal de Brasil.
La operación también permitió el desmantelamiento de 170 campamentos utilizados por organizaciones criminales dedicadas al cultivo, procesamiento y distribución de estupefacientes en la zona fronteriza, una región históricamente afectada por el narcotráfico.

El volumen de marihuana incautado y la magnitud de los cultivos erradicados reflejan la dimensión del problema, así como la capacidad operativa que estas organizaciones han desarrollado en zonas rurales y de difícil acceso.
Desde el Ministerio Público y la Senad insisten en que estas acciones forman parte de una estrategia sostenida para debilitar las estructuras del narcotráfico en el país. No obstante, reconocen que el desafío es de largo plazo y requiere cooperación internacional constante, sobre todo en áreas fronterizas.
La región de Amambay, al igual que otros departamentos del norte y este de Paraguay, ha sido señalada en diversos informes como una zona crítica para el tráfico de drogas debido a su ubicación geográfica y las rutas clandestinas que conectan con Brasil y Argentina.
Tanto el gobierno paraguayo como sus pares regionales han manifestado en varias ocasiones la necesidad de reforzar los mecanismos de inteligencia y coordinación interinstitucional para frenar el avance del crimen organizado, que continúa operando con sofisticación y recursos considerables.


