El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, oficializó este jueves la inclusión del Cartel de los Soles en la lista de organizaciones terroristas con influencia en el país, a través de un decreto ejecutivo que ordena al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) investigar sus presuntos vínculos con bandas criminales locales. La decisión se enmarca en el conflicto armado interno declarado por el mandatario a inicios de 2024.
La medida, que refuerza la ofensiva del Ejecutivo contra el crimen organizado, implica además una coordinación directa con agencias de inteligencia extranjeras para rastrear y confirmar la presencia del Cartel en Ecuador. El decreto también instruye al CNI a presentar informes y colaborar en operativos junto a las fuerzas de seguridad nacionales.
Esta decisión replica el enfoque de Estados Unidos, cuyo Departamento del Tesoro catalogó a finales de julio al Cartel de los Soles como una entidad terrorista transnacional. Según Washington, el cartel estaría liderado por el presidente venezolano Nicolás Maduro y por funcionarios clave de su régimen, a quienes se acusa de utilizar el aparato estatal para el narcotráfico.

La acusación fue reforzada recientemente por la fiscal general de EE.UU., Pam Bondi, quien ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por información que permita capturar a Maduro, a quien vinculó directamente con redes de tráfico de estupefacientes. Desde Caracas, las acusaciones han sido rechazadas como parte de una ofensiva política impulsada por Washington.
Diosdado Cabello, ministro de Interior, aseguró que el Cartel de los Soles “no existe” y que se trata de una invención del Gobierno estadounidense. No obstante, las declaraciones no han disuadido a Quito, que rompió relaciones diplomáticas con Venezuela en abril tras el polémico operativo policial en la embajada de México en Quito.
En esa operación, las fuerzas ecuatorianas ingresaron por la fuerza a la sede diplomática para detener al exvicepresidente Jorge Glas, refugiado allí bajo asilo político. El incidente fue calificado como una violación del derecho internacional por buena parte de la comunidad internacional, y tensó aún más los lazos con el gobierno de Maduro.
Noboa ya había declarado terroristas a otras organizaciones transnacionales, como el Tren de Aragua, de origen venezolano, y a grupos disidentes de las FARC colombianas. Estas estructuras armadas fueron convertidas en blancos militares activos, en el marco de una política de seguridad que busca recuperar el control de territorios dominados por el crimen.
La violencia en Ecuador se ha disparado en los últimos años, posicionando al país como el más violento de América Latina en 2025, con un promedio de más de un homicidio por hora. El Gobierno ha justificado su ofensiva bajo el argumento de que el crimen organizado ha infiltrado amplios sectores del Estado y controla economías ilegales que van desde el narcotráfico hasta la minería.
En Estados Unidos, el secretario de Estado, Marco Rubio, respaldó la línea dura contra el Cartel de los Soles. En declaraciones recientes, afirmó que esta organización “se disfraza de gobierno” en Venezuela y representa una amenaza directa para los intereses y la seguridad nacional de su país, incluyendo a las compañías petroleras estadounidenses que operan en Guyana.
Rubio insistió en que cualquier grupo que utilice el espacio aéreo o marítimo para traficar drogas hacia Estados Unidos será enfrentado con todas las herramientas disponibles. En su visión, el régimen de Maduro no actúa como un gobierno legítimo, sino como una estructura criminal con poder territorial.
Las acusaciones estadounidenses contra el Cartel de los Soles no son nuevas: ya en el primer mandato de Donald Trump se lo vinculaba con el tráfico de drogas a gran escala, ejecutado a través de rutas marítimas y aéreas controladas por oficiales militares venezolanos. La recompensa por Maduro —duplicada en julio— refuerza esta línea de persecución internacional.
El decreto de Noboa acerca la política exterior y de seguridad de Ecuador a la estrategia regional estadounidense, en un momento en que Quito busca alianzas para enfrentar una criminalidad que ha adquirido capacidad militar. Aunque las autoridades no han detallado la magnitud de la presencia del Cartel de los Soles en el país, se espera que el CNI entregue un informe preliminar en las próximas semanas.


