El Gobierno argentino, a través de la Agencia Federal de Ingresos Públicos (ARCA), presentó una reforma fiscal orientada a reducir la carga administrativa sobre los contribuyentes y eliminar controles considerados excesivos. Juan Pazo, titular de ARCA, encabezó los anuncios y cuestionó el “exceso de burocracia” de gestiones anteriores, al afirmar que más de 6.000 agentes fueron contratados para duplicar regulaciones sin lograr una mayor formalización.
A partir de este jueves, no se reportan al fisco los consumos personales de hasta $10 millones ni los movimientos financieros de hasta $50 millones, un cambio significativo que reduce la fiscalización sobre individuos de ingresos medios. Se derogaron regímenes informativos clave: ya no será obligatorio reportar compras con tarjeta, operaciones notariales, compraventas de autos usados ni el pago de expensas desde $32.000, entre otros.
También se eliminan las exigencias fiscales en el sistema bancario: los bancos no podrán pedir la declaración jurada de impuestos nacionales como requisito para operar. En caso de incumplimiento, los usuarios podrán acudir a Defensa del Consumidor. Se elevaron los umbrales que obligan a reportar movimientos bancarios: los saldos mensuales, transferencias y plazos fijos solo se informarán desde los $50 millones para personas físicas y $30 millones para jurídicas.
Los informes por tenencias en sociedades de bolsa, transferencias en billeteras virtuales y compras del consumidor final también tendrán nuevos mínimos, que dejan fuera del radar fiscal a gran parte de la clase media. Otra medida destacada es el Régimen Simplificado del Impuesto a las Ganancias, que se basará exclusivamente en facturación y gastos deducibles, eliminando la obligación de declarar consumos personales y bienes patrimoniales.
El sistema propondrá de forma automática el monto a pagar al cierre del ejercicio fiscal, que podrá ser aceptado o rectificado por el contribuyente, lo que promete simplificar los trámites y reducir errores. Desde el Banco Central, Santiago Bausili complementa los anuncios con un nuevo marco para promover las finanzas abiertas, que busca mejorar la calidad de los servicios financieros y reducir los trámites.
Bausili destacó que el 98% de los adultos en Argentina ya posee una cuenta bancaria, y que ahora el desafío es alcanzar el “bienestar financiero”, permitiendo a los usuarios compartir su información de forma segura y selectiva. El paquete de medidas, además de su impacto técnico, refleja un cambio de filosofía: concentrar el control estatal en los grandes evasores, blindar el ahorro y generar condiciones para el crecimiento económico formal.


