Un presunto miembro de los Comandos de la Frontera, una disidencia de las extintas FARC, murió este jueves tras enfrentarse con militares ecuatorianos en la provincia amazónica de Orellana. Así lo confirmó el Ejército Nacional, que reportó también la captura de otros tres sospechosos en una operación paralela.
El incidente tuvo lugar en la parroquia de San Marcos, una zona golpeada recientemente por la violencia armada. La semana pasada, en ese mismo sector, once uniformados perdieron la vida tras una emboscada atribuida al mismo grupo, mientras participaban en un operativo contra la minería ilegal.
Según el parte oficial, una patrulla localizó una vivienda donde se refugiaba uno de los supuestos insurgentes. Al recibir fuego desde el inmueble, los soldados respondieron y abatieron al agresor. Durante la inspección, se incautó un fusil que habría sido utilizado en el enfrentamiento.
En una acción separada, una segunda unidad detuvo a tres hombres que portaban armamento militar, entre ellos granadas de 40 milímetros para lanzagranadas. Las autoridades los vinculan también con los Comandos de la Frontera, que operan en zonas cercanas a la frontera con Colombia.
Las operaciones forman parte de una campaña militar más amplia que busca recuperar el control de áreas tomadas por grupos irregulares. Tras la emboscada de la semana anterior, el Ejército investiga una posible filtración interna que habría facilitado el ataque, donde también murieron al menos tres agresores.
Los Comandos de la Frontera son parte de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), surgida tras la división de la disidencia de la Segunda Marquetalia. Esta última se armó luego de la firma del acuerdo de paz entre el Estado colombiano y las FARC en 2016.
El gobierno ecuatoriano ha identificado vínculos entre este grupo armado y la banda criminal Los Lobos, una de las organizaciones delictivas más peligrosas del país. Según inteligencia militar, ambas estructuras compiten por el control de enclaves de minería ilegal en la región amazónica.
Ante el avance de estos grupos, el presidente Daniel Noboa firmó este jueves un decreto que designa a los Comandos de la Frontera, al Frente Oliver Sinisterra y a las Disidencias Comuneros del Sur como enemigos del Estado. La medida se enmarca en el conflicto armado interno declarado en enero de 2024.

“La guerra contra las estructuras criminales se intensifica”, expresó el mandatario al oficializar la disposición. El decreto refuerza la legitimidad del uso de la fuerza militar contra estos grupos y amplía el margen de acción de las Fuerzas Armadas.
Desde el inicio del conflicto armado interno, las operaciones se han centrado principalmente en grupos ligados al narcotráfico. Sin embargo, en los últimos meses, la minería ilegal ha emergido como otro frente de lucha, debido al alto interés económico que representa para las mafias.
Aunque las cifras oficiales muestran una ligera baja en la tasa de homicidios durante 2024, el 2025 ha comenzado con una preocupante alza. El país registra en promedio un asesinato por hora, reflejo de una violencia que sigue desafiando la capacidad del Estado.
Las Fuerzas Armadas mantienen un despliegue constante en territorios estratégicos, sobre todo en corredores utilizados por grupos armados en la Amazonía. La situación sigue siendo tensa, y las autoridades anticipan nuevos operativos en los próximos días.


