El crimen organizado dominó la agenda de la segunda jornada de la 10ª Conferencia de Seguridad Hemisférica (#HSC2025), celebrada en Miami. Desde el Tren de Aragua hasta la minería ilegal, expertos coincidieron en que se trata de un fenómeno transnacional en expansión y diversificación.
Pablo Zeballos, asesor de la Fundación TAEDA, fue contundente: “El modelo criminal de hoy es económico, no solo violento”. Señaló que estas redes actúan como franquicias y que su verdadera fuerza reside en su capacidad de adaptarse y explotar múltiples economías ilícitas.
Zeballos puso el foco en el caso peruano, donde la minería ilegal ya supera al narcotráfico en rentabilidad. Subrayó que las comunidades afectadas, más que los analistas o los funcionarios, son quienes mejor comprenden la lógica del crimen organizado.

Según Zeballos, el crimen se sostiene por la corrupción y la falta de presencia estatal. “Lo que antes era ‘plata o plomo’ hoy es influencia política”, advirtió, subrayando que el crimen busca insertarse en la economía formal.
El experto identificó tres condiciones esenciales para que florezca el crimen organizado: una economía ilícita rentable, estructuras que puedan sostenerla y un entorno social que lo tolere. Denunció la escasa atención que se da a la educación como herramienta preventiva.
El exiliado nicaragüense Félix Maradiaga acusó al régimen de Ortega de haber convertido al Estado en una estructura mafiosa. Denunció vínculos con el terrorismo y el uso político de la migración como negocio.

Maradiaga afirmó que el sandinismo mantiene redes criminales operativas y denunció que miles de pasaportes nicaragüenses fueron otorgados a individuos ligados a grupos extremistas tras la caída de Gadafi.
Eduardo Gamarra, profesor de FIU, alertó sobre la falta de propuestas regionales coherentes para enfrentar el problema. Cuestionó que varios países imiten modelos autoritarios sin evaluar sus consecuencias a largo plazo.

Gamarra remarcó que sin desarrollo ni equidad no hay estrategia de seguridad que funcione. “En contextos de pobreza, el crimen se vuelve una opción viable de progreso para muchos”.
Wolf Pamphile, experto haitiano, denunció la complicidad entre élites económicas, políticos y bandas armadas en su país. Afirmó que la economía haitiana está controlada por pocas familias que manipulan precios y financian violencia.
Pamphile cuestionó la falta de acción internacional, apuntando que muchos sancionados viven abiertamente en ciudades como Miami. “El crimen no está solo en Haití. Está aquí también, a la vista de todos”.

Basta invertir un poco de tiempo en estudiar el país, dijo, para “ver más allá del cliché de ‘narcotráfico, pandillas y corrupción’”. Menos visibles, otros negocios ilegales, como la pesca, suelen mover mucho dinero. Citó el ejemplo del tráfico ilegal de anguilillas hacia China, con destino final Japón: USD 13 millones entre 2022 y 2023 aproximadamente.
Martin Vladimirov abordó el papel de Rusia en el Caribe, especialmente en paraísos fiscales, y denunció que Venezuela está involucrada en el desvío del petróleo ruso hacia EE.UU., pese a las sanciones.
Amanda Gore explicó los vínculos entre lavado de dinero, oro ilegal y plataformas de apuestas en línea utilizadas por redes chinas. Afirmó que la regulación actual está desfasada respecto a la creatividad criminal.
Guillermo Lagarda, del BID, detalló cómo el crimen impacta mercados formales como el agroexportador mexicano. Aunque existen registros de beneficiarios finales, no siempre son verificados ni utilizados efectivamente.
Angela Bruhjell concluyó que las organizaciones criminales colaboran mejor entre sí que los Estados. El mayor desafío no es la sofisticación de los delitos, sino la lentitud e ineficacia de los sistemas regulatorios actuales.
La #HSC2025 dejó claro que el crimen organizado ha dejado de ser un problema de seguridad aislado: es una amenaza estructural que demanda estrategias regionales coordinadas, preventivas y basadas en el fortalecimiento del Estado de derecho.


