Falleció Miguel Ángel Russo, exdirector técnico de Cerro Porteño

El reconocido técnico argentino Miguel Ángel Russo, símbolo de profesionalismo y respeto en el fútbol, tuvo un paso recordado por Cerro Porteño en 2019. Su legado, tanto en Paraguay como en el resto del continente, se mantiene como reflejo de una carrera dedicada al esfuerzo, la táctica y la nobleza dentro y fuera de la cancha.

Miguel Ángel Russo fue más que un entrenador de renombre: representó una forma de entender el fútbol con valores, trabajo y compromiso. Su trayectoria, de más de cuatro décadas, lo ubicó entre los técnicos más respetados de Sudamérica.

En 2019, su camino lo llevó al corazón del fútbol paraguayo, cuando asumió la dirección técnica de Cerro Porteño. El desafío no era menor: liderar a un club exigente, con múltiples frentes competitivos y una hinchada que demanda resultados inmediatos.

Su ciclo al frente del Ciclón abarcó 19 partidos oficiales, distribuidos entre el campeonato local, la Copa Paraguay y la Copa Libertadores. Durante su gestión, el equipo registró siete triunfos, siete empates y cinco derrotas, un balance que reflejó equilibrio y entrega.

Bajo su conducción, Cerro Porteño alcanzó los cuartos de final de la Copa Libertadores, siendo eliminado por River Plate. Aquella edición marcó la última vez que el conjunto azulgrana figuró entre los ocho mejores del continente.

Más allá de los números, Russo dejó frases que quedaron grabadas, como cuando habló de las “estrellas fugaces” al referirse a las jóvenes promesas Sergio Díaz y Josué Colmán, una reflexión sobre la madurez y la constancia en el fútbol profesional.

Su paso por Paraguay fue breve, pero dejó una impresión profunda. Su perfil sereno, su disciplina táctica y su respeto por el grupo fueron rasgos que marcaron su liderazgo y su vínculo con el plantel.

En los últimos meses, su salud volvió a preocupar al mundo del fútbol. Según el comunicado oficial de Boca Juniors, Russo atravesó una recaída que lo obligó a permanecer bajo observación médica en su domicilio.

A comienzos de septiembre, fue internado en el Instituto Fleming por una infección urinaria y un cuadro de deshidratación severa. Aunque recibió el alta y volvió a sus funciones, su estado físico comenzó a deteriorarse visiblemente durante los partidos del mes.

Ante su debilidad, delegó las tareas tácticas en su cuerpo técnico, y finalmente Claudio Úbeda asumió la dirección provisoria en los compromisos ante Defensa y Justicia y Newell’s.

No era la primera vez que Russo enfrentaba una batalla médica. En 2017, mientras dirigía a Millonarios de Colombia, fue diagnosticado con cáncer de próstata. Logró superarlo y, con admirable fortaleza, conquistó el título local en plena recuperación.

Su carrera incluye etapas en clubes emblemáticos como Estudiantes de La Plata, Boca Juniors, Vélez, San Lorenzo, Racing y Rosario Central. Con Boca levantó la Copa Libertadores 2007, junto a Juan Román Riquelme, y regresó años más tarde al club convocado por él ya como presidente.

Russo fue un técnico de convicciones firmes y perfil humano. Su paso por Paraguay, su temple ante la adversidad y su legado en América Latina lo consolidan como un símbolo de respeto y pasión por el fútbol, más allá de los resultados.