Esuatini se transformó este martes en el primer país africano en recibir lenacapavir, una inyección preventiva contra el VIH que se administra cada seis meses y que especialistas en salud califican como un cambio decisivo en el combate a un virus que ha cobrado millones de vidas en todo el continente.
El fármaco, desarrollado por la farmacéutica Gilead Sciences, mostró niveles de protección prácticamente totales en los ensayos clínicos, lo que generó grandes expectativas en regiones donde el acceso a métodos preventivos sigue siendo limitado.
Esta distribución inicial forma parte del programa PEPFAR, impulsado por Estados Unidos en colaboración con el Fondo Mundial, y que busca reforzar la respuesta sanitaria frente al VIH en países con alta prevalencia.
La iniciativa contempla llegar a por lo menos dos millones de personas hacia 2027 en diez naciones africanas consideradas de alto riesgo, según el plan estructurado por el gobierno estadounidense.
Daniel O’Day, presidente y director ejecutivo de Gilead Sciences, calificó el inicio del programa en Esuatini como un acontecimiento “extraordinario”, destacando que es la primera vez que un medicamento contra el VIH llega a un país del África subsahariana el mismo año de su aprobación en Estados Unidos.
Estados Unidos autorizó el uso del lenacapavir en junio, aunque los recortes aplicados por la administración de Donald Trump a la ayuda internacional impactaron de manera considerable en los programas sanitarios del continente.
Aun así, Washington elevó su meta inicial de 250.000 dosis a 325.000, citando señales tempranas de fuerte demanda, según informó Brad Smith, asesor de la Oficina de Seguridad y Diplomacia Sanitaria Global.
Zambia también recibió su primer lote este martes, mientras que Gilead aguarda la aprobación regulatoria en Botsuana, Kenia, Malaui, Namibia, Ruanda, Tanzania, Uganda y Zimbabue, para ampliar su cobertura regional.
En Esuatini, alrededor de 6.000 personas consideradas de alto riesgo accederán a esta primera etapa, con especial enfoque en prevenir la transmisión del virus entre madres y recién nacidos. El país, con una población cercana a 1,2 millones, registra más de 200.000 habitantes viviendo con VIH.
La monarquía absoluta, cuestionada por su historial en derechos humanos, también figura entre los Estados que participan en el programa de deportación de terceros países de la administración Trump, lo que ha generado críticas de organizaciones humanitarias.
La OMS aprobó el uso del lenacapavir en julio como herramienta adicional de prevención, y ONUSIDA destacó que las terapias inyectables de acción prolongada representan una alternativa clave en un escenario donde los recortes internacionales podrían agravar el panorama sanitario.
El ministro de Salud de Sudáfrica, Aaron Motsoaledi, celebró el carácter “innovador” del medicamento, aunque advirtió que el suministro podría ser insuficiente cuando su país inicie el despliegue en abril de 2026. Además, organizaciones civiles sudafricanas cuestionaron a Gilead por excluir a fabricantes locales de los acuerdos de licencia, pese a que el país participó en pruebas clínicas decisivas.


