Estados Unidos amplía financiamiento a Panamá para deportaciones y refuerza control migratorio

El Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. anunció una nueva asignación de fondos para apoyar las deportaciones desde Panamá. La medida responde a la cooperación bilateral en el marco del control migratorio regional, ante un patrón de movilidad cada vez más complejo.

El gobierno de Estados Unidos reforzará su apoyo a Panamá en materia migratoria con una nueva asignación de 7 millones de dólares destinada a financiar vuelos de repatriación de migrantes irregulares. Así lo informó este martes el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), como parte de la visita oficial de la secretaría Kristi Noem a la capital panameña.

La ampliación de fondos forma parte de la extensión del memorando de entendimiento firmado entre ambos países en julio de 2024, coincidiendo con la toma de posesión del presidente José Raúl Mulino. El convenio establece cooperación técnica y financiera para facilitar las deportaciones desde territorio panameño.

“La secretaria Noem extendió un memorando que permite continuar el financiamiento estadounidense, ahora con un aporte adicional de 7 millones de dólares”, indicó el DHS en un comunicado oficial. Esta cifra se suma a los 6 millones asignados inicialmente.

Desde que se implementó el acuerdo, Panamá ha deportado a más de 2.000 migrantes hacia 23 países, según cifras oficiales. La mayoría de ellos cruzó previamente la selva del Darién en su intento de llegar a América del Norte, una de las rutas más peligrosas del continente.

Durante su visita, Noem se reunió con el presidente Mulino y el ministro de Seguridad Pública, Frank Ábrego. También participó en la supervisión de un vuelo de repatriación de ciudadanos colombianos, financiado con recursos del acuerdo bilateral.

La secretaría de Seguridad Nacional de EEUU, Kristi Noem. Foto:  (Anna Moneymaker/AP)

“Estados Unidos está dispuesto a compartir los costos de estas operaciones”, expresó Noem en una breve declaración ante la prensa. Subrayó que el programa no solo fortalece la cooperación regional, sino que representa una reducción del gasto fiscal para EE. UU., al evitar repatriaciones desde su propio territorio.

Según el DHS, deportar a un migrante irregular desde Panamá cuesta aproximadamente la mitad de lo que implicaría hacerlo desde suelo estadounidense. El gobierno de Washington considera que este modelo representa una forma eficaz de gestión migratoria externa.

Sin embargo, el flujo migratorio en Panamá ha experimentado una transformación significativa en los últimos meses. Según el ministro Ábrego, se ha detectado un crecimiento del flujo “norte-sur”, es decir, personas que regresan desde Norteamérica hacia países sudamericanos.

En lo que va de 2025, más de 12.000 migrantes han llegado a Panamá con rumbo sur, evitando la selva del Darién y optando por rutas marítimas en el Caribe. Esto ha obligado al gobierno panameño a replantear su estrategia migratoria, en especial tras el cierre de la estación migratoria principal en mayo pasado.

“Hemos logrado cerrar nuestra frontera al tránsito irregular desde el sur”, afirmó Ábrego en una entrevista radial, aunque reconoció que el nuevo fenómeno migratorio representa un desafío adicional que deberá abordarse con nuevas herramientas diplomáticas y operativas.

La renovación del acuerdo bilateral y la asignación de nuevos fondos refuerzan la participación de Estados Unidos en la gestión de flujos migratorios regionales, aunque aún no está claro si la nueva etapa del convenio incorporará medidas específicas para enfrentar el crecimiento del retorno de migrantes hacia el sur del continente.