Roma se prepara para recibir a una multitud el próximo domingo 18 de mayo, cuando se celebre la misa de entronización del papa León XIV. Las autoridades italianas activaron un operativo de seguridad de grandes dimensiones, con más de 5.000 agentes desplegados, similar al que se organizó durante el funeral de su antecesor, Francisco.
El prefecto de Roma, Lamberto Giannini, confirmó que la ceremonia podría reunir a unas 250.000 personas entre la Plaza de San Pedro y sus alrededores. El comité de seguridad se reunió este viernes para afinar los protocolos ante la inminente llegada de jefes de Estado, delegaciones oficiales y fieles de todo el mundo.
“El dispositivo se encuentra ya en marcha y aumentará progresivamente”, declaró Giannini, quien subrayó que además de fuerzas policiales, también habrá presencia militar. Se trata de una medida preventiva frente al alto perfil internacional de la ceremonia.
En paralelo, el papa León XIV dio su primera misa como pontífice este viernes en la Capilla Sixtina. En su homilía, se refirió a la relación entre Jesús y sus discípulos, estableciendo un paralelismo con el vínculo que desea mantener con los cardenales y prelados de la Iglesia.
El domingo, el Papa rezará el Regina Coeli desde la Logia Central del Vaticano y el lunes recibirá a los periodistas acreditados ante la Santa Sede. Además, su primera audiencia general con los fieles está programada para el 21 de mayo, seguida de un encuentro con la Curia el 24.
A sus 69 años, el nuevo pontífice encara una decisión simbólica que podría marcar el tono de su pontificado: elegir entre el Palacio Apostólico y la Casa de Santa Marta como residencia oficial.

Aunque puede parecer un gesto menor, el lugar que elija para vivir refleja su visión del liderazgo papal. Francisco, por ejemplo, optó por la sencillez y cercanía, estableciéndose en la Casa de Santa Marta, una residencia más modesta situada junto a la Basílica de San Pedro.
Este edificio fue inaugurado en 1996 y originalmente destinado a alojar a los cardenales durante los cónclaves. La elección de Francisco de vivir allí marcó una ruptura con la tradición y se convirtió en símbolo de su estilo pastoral.
En contraste, el Palacio Apostólico ha sido, durante siglos, la residencia formal de los papas. Imponente y cargado de historia, alberga las oficinas principales del gobierno de la Iglesia, capillas, museos y más de mil habitaciones.
Durante su pontificado, Francisco utilizó el Palacio para actos formales como audiencias diplomáticas o la oración del Ángelus, pero nunca lo habitó como hogar. Su decisión fue coherente con una propuesta de Iglesia más cercana, menos ostentosa.
Ahora, León XIV deberá definir si sigue esa línea o si, por razones simbólicas o logísticas, opta por reinstalarse en la residencia tradicional. No es solo una cuestión de comodidad, sino una señal del tipo de pontificado que quiere encabezar.
El Vaticano ha mantenido hermetismo sobre esa decisión, que se espera sea anunciada próximamente. Mientras tanto, el foco está puesto en la misa del 18 de mayo, que marcará formalmente el inicio del nuevo papado.


