El Senado de Estados Unidos aprobó este lunes por la noche una moción para iniciar el debate del proyecto de Ley que busca poner fin al cierre del Gobierno federal, vigente desde hace 40 días. La iniciativa, procedente de la Cámara de Representantes, intenta restaurar la normalidad administrativa y paliar los efectos de una crisis que paralizó amplios sectores del país.
La moción superó el umbral de 60 votos necesarios, con 60 a favor y 40 en contra, gracias al apoyo de ocho senadores demócratas que se desmarcaron de su partido para respaldar la propuesta republicana.
Entre los legisladores demócratas que facilitaron el avance de la medida se encuentran Catherine Cortez Masto, John Fetterman, Dick Durbin, Maggie Hassan, Tim Kaine, Angus King, Jackie Rosen y Jeanne Shaheen. Con sus votos, allanaron el camino para que el Senado negocie las enmiendas y someta el texto a una votación definitiva en los próximos días.
El proyecto plantea reabrir temporalmente la administración federal y garantizar el pago retroactivo a más de un millón de empleados que llevan semanas sin cobrar, además de restablecer la financiación de programas sociales como el SNAP, que brinda asistencia alimentaria a más de 42 millones de familias.
La prolongada parálisis presupuestaria tuvo consecuencias graves: vuelos cancelados, oficinas cerradas y trabajadores federales sin ingresos, lo que aumentó la presión pública sobre el Congreso para resolver el estancamiento.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, celebró el giro político del Senado. “Parece que nuestra larga pesadilla nacional está llegando a su fin”, expresó. Agradeció el apoyo de los demócratas que, según él, “finalmente escucharon lo que los estadounidenses trabajadores han pedido durante semanas”.
El origen del conflicto radica en la disputa por los subsidios al seguro médico conocido como Obamacare. Los demócratas buscan su extensión antes de fin de año, mientras los republicanos insisten en posponer la discusión hasta resolver el presupuesto. Si no se renuevan los beneficios, unos 24 millones de personas podrían perder su cobertura sanitaria.
La senadora Jeanne Shaheen, una de las demócratas que votó junto a los republicanos, defendió su decisión asegurando que “el Senado ha dado un paso importante para proteger la salud de millones de ciudadanos”, y señaló que el acuerdo permitirá abordar la extensión de los subsidios más adelante.
Sin embargo, su posición generó tensiones dentro del propio partido. El gobernador de California, Gavin Newsom, calificó el acuerdo como “patético”, en un mensaje publicado en su cuenta de X, criticando lo que considera una cesión prematura ante los republicanos.
El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, también rechazó el proyecto al considerar que “no aborda la crisis sanitaria” y prometió continuar negociando una alternativa más sólida.
Tras la aprobación del debate, el Senado procederá a discutir las enmiendas antes de remitir el texto final a la Cámara de Representantes. Si esta lo aprueba, el paquete será enviado al presidente Donald Trump para su promulgación.
De ser sancionada, la medida permitirá reabrir temporalmente el Gobierno federal y otorgará tiempo para negociar un presupuesto integral para el año fiscal 2026, con el fin de restablecer la estabilidad administrativa y los servicios esenciales en Estados Unidos.


