Estados Unidos volvió a encender las alarmas sobre la presencia del grupo extremista Hezbolá en la región de la Triple Frontera. A través de un comunicado oficial y publicaciones en sus redes sociales, la embajada estadounidense en Paraguay anunció una recompensa de hasta 10 millones de dólares a quienes aporten información sobre las redes de financiamiento de la organización libanesa.
El foco de atención está puesto en las actividades ilícitas que, según Washington, sostienen la estructura financiera del grupo, considerado terrorista por Estados Unidos. Entre ellas, figuran el contrabando de cigarrillos, el lavado de dinero, el tráfico de drogas, el comercio ilegal de diamantes y la triangulación de productos como carbón vegetal y petróleo.
“¿Tienes información sobre las actividades financieras de Hezbolá en la Triple Frontera? Contáctanos de forma segura”, señala el anuncio difundido por canales como WhatsApp, Signal y Telegram. Las autoridades norteamericanas aseguran que la información será tratada con confidencialidad y que los informantes podrían ser elegibles para recibir la recompensa.
Según los servicios de inteligencia de EE.UU., Hezbolá no solo se sostiene con operaciones ilícitas, sino también mediante actividades comerciales aparentemente legales. En esa lista figuran sectores como la construcción, la importación y exportación, y la compraventa de inmuebles, lo que dificulta aún más la trazabilidad de sus ingresos.

La Triple Frontera, una región históricamente señalada como terreno fértil para el crimen organizado, vuelve así al centro de la agenda de seguridad hemisférica. El comunicado remarca que estas actividades “no solo financian el terrorismo, sino que también socavan la estabilidad económica y política de los países involucrados”.
Uno de los ejes más delicados del anuncio toca directamente al Paraguay. El país aparece con frecuencia en informes internacionales como uno de los mayores centros de contrabando de cigarrillos del mundo. Según el general retirado colombiano Juan Carlos Buitrago, Paraguay ocupa el segundo puesto global en este delito y lidera el ranking en América Latina.
Este dato se vuelve aún más relevante por las denuncias que vinculan a la Tabacalera del Este (Tabesa), propiedad del exmandatario paraguayo Horacio Cartes, con redes de contrabando hacia países como Brasil, Colombia y Chile. Las conexiones entre el sector tabacalero y estructuras ilegales transnacionales son un punto recurrente en las investigaciones.
Cartes fue declarado en 2022 como una figura “significativamente corrupto” por el Departamento de Estado de EE.UU. En esa oportunidad, el embajador Marc Ostfield fue categórico: acusó al expresidente de haber obstruido una investigación internacional sobre crimen transnacional que involucraba a un socio comercial cercano.
Según Ostfield, esa maniobra le permitió a Cartes seguir participando en esquemas de corrupción, algunos de los cuales tendrían vínculos con entidades sancionadas por el Tesoro norteamericano y organizaciones como Hezbolá. La acusación encendió una tormenta política en Paraguay, que aún resuena en los tribunales y en la opinión pública.
El gobierno estadounidense no descartó que parte del dinero proveniente del contrabando de cigarrillos termine alimentando estructuras terroristas. La denuncia no es nueva, pero la recompensa sí marca un salto cualitativo en la presión que Washington ejerce sobre los países de la región para combatir este tipo de redes.
Esta nueva ofensiva diplomática y judicial busca reforzar la cooperación internacional contra el crimen organizado y el financiamiento del terrorismo. En la práctica, es un llamado de atención para las autoridades locales, que hasta ahora han mostrado escasa voluntad política para enfrentar con firmeza este problema estructural.
En un contexto global cada vez más atento a los flujos financieros ilícitos y a las rutas del dinero del terrorismo, la Triple Frontera vuelve a ser una prioridad. Y con ello, también lo es la exigencia de transparencia, controles y justicia en una región tan estratégica como vulnerable.


