Las autoridades de Bolivia entregaron este domingo a la Policía Federal de Brasil a Marcos Roberto de Almeida, alias “Tuta”, identificado como uno de los jefes del Primer Comando de la Capital (PCC), la organización criminal más poderosa del país vecino. El traslado se realizó en el municipio fronterizo de Puerto Quijarro, en el departamento de Santa Cruz.
La captura de Tuta fue posible gracias a una operación de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (Felcc) de Bolivia, que lo detectó cuando intentaba renovar su documentación con una identidad falsa. El exministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, destacó el trabajo conjunto entre fuerzas bolivianas y brasileñas.
Del Castillo, quien recientemente renunció a su cargo para competir en las próximas elecciones, calificó la detención como un “golpe importante contra el crimen organizado transnacional”. Subrayó que la acción fue coordinada directamente con la Policía Federal del Brasil.

El operativo culminó con la entrega formal de Tuta a las autoridades brasileñas en la frontera. La Policía Federal había preparado previamente un avión para su traslado inmediato en caso de que se formaliza su expulsión.
El director de la Policía Federal brasileña, Andrei Rodrigues, indicó que Tuta será recluido en una de las cinco cárceles de máxima seguridad del país. Su nombre figura en la lista roja de Interpol, y cuenta con una condena de 12 años por lavado de dinero y asociación para delinquir.
De Almeida era uno de los principales objetivos de una operación de la fiscalía brasileña en 2020, que buscaba desarticular las redes de mando del PCC fuera de las prisiones. Su captura representa un avance para frenar la expansión internacional del grupo.
El PCC fue fundado en 1993 en una cárcel del estado de São Paulo como respuesta a la masacre de Carandiru. Desde entonces, se ha transformado en una red criminal transnacional dedicada al narcotráfico, contrabando, secuestros y extorsiones.
Con una estructura jerárquica consolidada, el grupo cuenta con unos 30.000 integrantes y presencia en países como Paraguay, Bolivia, Colombia y Perú. Su líder histórico, Marcola, ejerció durante años su control desde prisión.
Marcos Willians Herbas Camacho, alias Marcola, tiene raíces bolivianas y logró consolidar su poder desde la cárcel, combinando el control territorial con un proceso de autoinstrucción y liderazgo carismático.
Sin embargo, en 2024, el PCC ha enfrentado disputas internas que debilitan su cohesión. Enfrentamientos entre Marcola y otros cabecillas como “Tiriça”, “Vida Loka” y “Andinho” han provocado asesinatos y divisiones.
Las tensiones internas, aunque significativas, no han frenado la preocupación de las autoridades de la región. El PCC sigue siendo una amenaza transnacional con capacidad de adaptarse y operar en múltiples frentes.


