Ecuador y Panamá avanzan hacia la negociación de un Tratado de Libre Comercio (TLC), en medio de una reconfiguración de sus relaciones bilaterales. Este avance surge junto al consenso logrado para compartir información financiera, una medida clave en la lucha contra la evasión tributaria y el lavado de activos.
Panamá fue finalmente excluido de la lista de paraísos fiscales de Ecuador, medida que había estado vigente por 17 años, lo que representa un alivio para los inversores y operadores comerciales.
José Alvear Campodónico, presidente de la Cámara Ecuatoriano‑Panameña de Comercio, Turismo e Industrias, calificó ese retiro como un paso “muy positivo” para restablecer confianza y mejorar la reputación.
Según Alvear, la inclusión de Panamá en esa lista desde 2007 fue política y en parte injusta, mientras que ahora se consolidan gestiones dirigidas a restablecer un entorno más equitativo.
Entre esas gestiones, se firmaron con rapidez acuerdos de transparencia entre Ecuador (SRI) y Panamá (DGI), quince días después del retiro, para intercambiar datos financieros sobre empresas y personas naturales con vínculos transnacionales.
Con ese precedente, ya se han conformado mesas de trabajo con sectores clave —minería, finanzas, energía y deportes— para definir los puntos centrales del futuro TLC.
Alvear aseguró que el tratado proyectado será amplio y beneficioso para empresarios de ambos países, quienes ven en Panamá un mercado accesible y con vías logísticas importantes.
En cifras, Panamá es el segundo socio comercial de Ecuador después de Estados Unidos, superando a China: en 2024, las exportaciones ecuatorianas hacia Panamá alcanzaron los USD 6.386 millones, un monto que representa 18 % de las exportaciones del país y 4,2 % del PIB.
El comercio bilateral incluye productos como derivado del petróleo (40 %) y otros bienes como alimentos para mascotas, muebles y repuestos de automóviles (60 %).
Para Panamá, este acercamiento significa recuperarse de su estigma fiscal y fortalecer su papel como plataforma financiera y comercial; para Ecuador, la oportunidad de atraer inversiones, diversificar exportaciones y dinamizar la economía.
Finalmente, Alvear sostuvo que el impacto será tangible para ciudadanos comunes: mayor empleo, mejor rentabilidad para PYMES, artesanos y comerciantes, gracias a reducción de barreras, mayor transparencia y mercados más amplios.


