Daniel Noboa asumió su segundo mandato presidencial en Ecuador (2025-2029)

El presidente ecuatoriano juró nuevamente como jefe de Estado para el período 2025-2029. En su discurso, apeló a la memoria histórica, denunció persecuciones pasadas y prometió enfrentar a las mafias y oligarquías.

El sábado pasado 24 de mayo, en una sesión solemne de la Asamblea Nacional, Daniel Noboa asumió por segunda vez como presidente de Ecuador. El acto marca el inicio de un nuevo período constitucional (2025-2029) tras su victoria en la segunda vuelta electoral frente a la candidata correista Luisa González.

Noboa, que accedió al poder en 2023 en una elección extraordinaria, logró consolidar su liderazgo con un respaldo del 55,63 % de los votos válidos en los últimos comicios. Luego del juramento, recibió la banda presidencial y el Gran Collar de la Orden de San Lorenzo, símbolos máximos del poder civil en Ecuador.

La vicepresidenta electa, María José Pinto, también juró su cargo, en reemplazo de Verónica Abad, con quien Noboa mantuvo una relación marcada por la desconfianza y la distancia política. Con este nuevo binomio, el oficialismo apunta a una gestión más cohesionada.

El presidente de la Asamblea, Neils Olsen, calificó el nuevo periodo como una etapa de “unidad, trabajo y esperanza”, un mensaje que el propio Noboa reforzó durante su intervención, en la que aseguró que tanto él como Pinto fueron víctimas de persecución por parte de gobiernos anteriores.

“No olvidaremos a los ecuatorianos. Este es un pueblo libre sobre un suelo libre. Reclamamos el derecho de vivir con dignidad y progreso”, sostuvo Noboa, en un discurso emotivo y cargado de referencias históricas y personales. Insistió en que el país necesita “liberarse de las mafias, la corrupción y las oligarquías que se enriquecieron a costa del Estado”.

El mandatario aseguró que su administración priorizará la transparencia, el combate al crimen organizado y la depuración del aparato estatal. “Vamos a defraudar a las élites que se beneficiaron del poder. Vamos a desmantelar las estructuras que obstaculizan el desarrollo de los jóvenes y las familias ecuatorianas”, afirmó.

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa (d), saluda junto a su esposa, Lavinia Valbonesi (i), en Quito (Ecuador). Foto: (X/@DanielNoboaOk)

Noboa estuvo acompañado por su esposa, Lavinia Valbonesi, y por sus dos hijos. También destacó la presencia de su madre, la legisladora Annabella Azín, a quien agradeció por haber regresado a la política pese a las adversidades. “Solo quien ha sido perseguido entiende cómo se combate la injusticia”, afirmó.

Quien no estuvo presente fue su padre, el empresario Álvaro Noboa, quien atraviesa un delicado estado de salud. Sí asistió su tía, la empresaria Isabel Noboa. La ceremonia coincidió con el aniversario de la batalla de Pichincha, símbolo de la independencia ecuatoriana, lo que reforzó el tono patriótico del evento.

Antes de llegar al Parlamento, Noboa y Pinto participaron en un acto militar en la Cima de la Libertad y realizaron una ofrenda floral en la tumba de Antonio José de Sucre, prócer de la independencia. El simbolismo del lugar no pasó desapercibido para un discurso centrado en la recuperación del orgullo nacional.

La investidura reunió a delegaciones de 74 países. Entre los asistentes destacados estuvieron los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de Perú, Dina Boluarte. Petro, quien aún no ha reconocido oficialmente la victoria de Noboa, aprovechó su presencia para pedir la liberación de “presos políticos”, en alusión al exvicepresidente Jorge Glas.

También asistieron representantes de España, Estados Unidos, China y varios países latinoamericanos. Desde Washington llegó el secretario de Salud, Robert Kennedy Jr., y desde Madrid, la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol.