Cumbre en Colombia subraya urgencia climática y voz indígena

En la V Cumbre del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), líderes regionales aprobaron la Declaración de Bogotá, reforzando compromisos por el clima, participación indígena y financiamiento.

Este viernes, los líderes de los ocho países miembros del Tratado de Cooperación Amazónica (TCA) se reunieron para aprobar lo que denominan la Declaración de Bogotá, un documento clave que fortalece sus compromisos climáticos.

El texto reafirma la implementación de acuerdos previos (Belém 2023, Brasilia 2023, Cali 2024, Paramaribo 2025) y reconoce avances como las 29 resoluciones recientes que avanzan en la agenda regional.

Entre los puntos centrales sobresale la urgencia de enfrentar la crisis climática, promover una transición energética justa y luchar contra la desigualdad, pobreza, deforestación y crimen organizado en la Amazonía.

También se destacó que la Amazonía es fundamental como fuente de biodiversidad y sustento cultural de los pueblos indígenas, cuya participación fue reivindicada. 

Previo a la cumbre presidencial, los cancilleres adoptaron 20 resoluciones que consolidan mecanismos como el Observatorio Regional Amazónico, comisiones sociales y forestales y la inclusión de la ciencia y pueblos indígenas.

La cumbre aprobó el lanzamiento del Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF), con el fin de obtener recursos sostenibles y basados en resultados para proteger los bosques amazónicos. 

También se acordó avanzar hacia una transición energética equitativa, aunque sin rutas concretas ni rechazo unánime a los combustibles fósiles, un vacío criticado por organizaciones sociales. 

Un avance sustancial fue la creación del Mecanismo Amazónico de Pueblos Indígenas (MAPI), que reconoce su rol como agentes de cogobernanza en la OTCA.

Se hizo también un fuerte llamado para fortalecer la seguridad pública frente a delitos ambientales, minería ilegal y minería ilícita, mediante cooperación transfronteriza.

Aunque la cumbre logró algunos acuerdos clave, observadores consideran que aún faltan metas claras para vincular palabras con acciones efectivas sobre el territorio amazónico.

También se subrayó la necesidad de una voz amazónica unificada de cara a la próxima COP30 en Belém do Pará, buscando influir en la agenda climática global.

La Declaración de Bogotá culmina con un compromiso formal y simbólico, pero deja el desafío de transformar buenas intenciones en políticas concretas y efectivas contra el punto de no retorno climático.