Los perros y gatos que llegaron a millones de hogares durante la pandemia están comenzando una nueva etapa de vida. Con seis o siete años en promedio, muchos de estos animales ya transitan la mediana edad, un período en el que aparecen cambios físicos y de comportamiento que suelen pasar desapercibidos para sus dueños.
Un estudio internacional impulsado por Royal Canin reveló que existe una importante falta de información sobre el envejecimiento de las mascotas. Según la investigación, apenas el 44% de los tutores asocia el envejecimiento con señales visibles, mientras que muchas personas creen que poco puede hacerse para mejorar la calidad de vida de sus animales a medida que envejecen.
Los especialistas explican que el envejecimiento no comienza de forma repentina. En perros y gatos suele manifestarse gradualmente a través de cambios en la energía, la movilidad, la conducta y la interacción con el entorno. Sin embargo, estos signos suelen confundirse con simples cambios de personalidad o hábitos.
El veterinario Marcelo Zysman señaló que uno de los primeros indicios puede ser una leve desconexión con el entorno. Algunos animales empiezan a escuchar menos, reaccionan de forma diferente a determinados estímulos o muestran pequeños cambios en la percepción visual y olfativa.
Por su parte, el especialista en comportamiento animal Fernando Catrina recordó que las mascotas adoptadas durante la pandemia enfrentan además desafíos particulares. Muchos perros crecieron con escasa socialización debido a las restricciones sanitarias y hoy pueden presentar inseguridad, miedo o dificultades para adaptarse a determinados entornos y situaciones.
La prevención sigue siendo una de las principales asignaturas pendientes. El estudio reveló que solo dos de cada cinco dueños toman medidas antes de observar síntomas evidentes, mientras que una gran parte espera a que aparezcan problemas para consultar al veterinario.
Los expertos coinciden en que los controles regulares, una alimentación equilibrada, el monitoreo del peso y la observación de cambios en la movilidad o el comportamiento son claves para retrasar enfermedades asociadas a la edad.
También recomiendan mantener rutinas estables. Los perros y gatos dependen en gran medida de la previsibilidad de su entorno, por lo que conservar horarios, paseos y hábitos cotidianos contribuye a reducir el estrés y mejorar su bienestar durante la madurez.
Aunque muchos de estos animales todavía conservan la energía de siempre, los veterinarios recuerdan que la mediana edad es una etapa decisiva para prevenir problemas futuros. Detectar los cambios a tiempo puede marcar la diferencia entre una vejez con complicaciones y varios años más de vida saludable.


