Controlar la hipertensión puede prevenir la demencia, según nuevo estudio

Un ensayo clínico en China con casi 34.000 adultos demuestra que el control intensivo de la hipertensión puede reducir significativamente el riesgo de demencia y deterioro cognitivo, destacando la importancia de abordar este factor de riesgo en la salud pública global.

Un reciente ensayo clínico realizado en China ha proporcionado evidencia sólida sobre la relación entre la hipertensión no tratada y el riesgo de demencia. El estudio, publicado en Nature Medicine, involucró a 33.995 adultos mayores de 40 años con hipertensión no controlada, residentes en 326 aldeas rurales chinas. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: uno recibió un tratamiento intensivo para reducir la presión arterial, mientras que el otro recibió atención estándar.​

El tratamiento intensivo consistió en la administración de medicamentos antihipertensivos, asesoramiento sobre cambios en el estilo de vida, como reducción de peso, disminución del consumo de sodio y alcohol, y monitoreo domiciliario de la presión arterial. Los resultados mostraron que, al cabo de cuatro años, el grupo con tratamiento intensivo logró una reducción promedio de la presión arterial de 22 mmHg, alcanzando niveles por debajo de 130/80 mmHg en el 67,7% de los casos, en comparación con sólo el 15% en el grupo de atención estándar.​

Más allá de la mejora en los niveles de presión arterial, el grupo tratado intensivamente presentó una reducción del 15% en el riesgo de desarrollar demencia y del 16% en el riesgo de deterioro cognitivo sin demencia. Estos hallazgos sugieren que el control riguroso de la hipertensión podría desempeñar un papel crucial en la prevención de enfermedades neurodegenerativas.​

Expertos en salud pública han destacado la relevancia de estos resultados. Julia Dudley, directora de investigación de Alzheimer’s Research UK, señaló que el estudio aporta “más pruebas” de que tratar la hipertensión arterial podría ser una forma de reducir el riesgo de demencia. Sin embargo, enfatizó la necesidad de realizar más estudios para comprender cómo otros factores de riesgo, como la genética, influyen en este riesgo y para evaluar si las intervenciones de este estudio pueden funcionar en otras poblaciones del mundo.​

Por su parte, James Leiper, director de investigación de la Fundación Británica del Corazón, opinó que este ensayo “ofrece pruebas sólidas” de algo que se sabe desde hace tiempo: que las personas con hipertensión tienen un mayor riesgo de desarrollar demencia, especialmente demencia vascular. Los resultados de este amplio ensayo “ofrecen pruebas sólidas de que un mejor tratamiento de la hipertensión podría reducir el riesgo elevado de demencia que conlleva”.​

Masud Husain, catedrático de Neurología de la Universidad de Oxford, calificó el estudio como “histórico” y una “llamada de atención” para tratar la hipertensión “de forma intensiva para proteger el corazón y el cerebro”. Destacó que es sorprendente que, en solo cuatro años, se haya producido una reducción significativa de la incidencia de demencia gracias al tratamiento agresivo de la hipertensión arterial. Aunque muchos pacientes y sus médicos de cabecera comprenden la importancia de tratar la hipertensión, es posible que no sean conscientes del riesgo que supone para el desarrollo de la demencia.​

El estudio también subraya la importancia de la intervención comunitaria en la gestión de la salud. En este ensayo, los “médicos de pueblo”, profesionales sanitarios comunitarios no médicos, desempeñan un papel fundamental en la implementación del tratamiento, demostrando que la capacitación y el empoderamiento de los profesionales locales pueden ser efectivos en la mejora de la salud pública en áreas rurales.​

A pesar de los resultados prometedores, los investigadores señalan que se requieren estudios adicionales para determinar si los beneficios observados se mantienen a largo plazo y si pueden replicarse en diferentes contextos culturales y socioeconómicos. Además, es esencial investigar el impacto de este enfoque en poblaciones con diferentes características demográficas y en entornos urbanos.​

Este ensayo clínico proporciona evidencia sólida de que el tratamiento intensivo de la hipertensión puede reducir significativamente el riesgo de demencia y deterioro cognitivo. Estos hallazgos tienen implicaciones importantes para la salud pública global, especialmente en países de ingresos bajos y medios, donde la prevalencia de la hipertensión es alta y los recursos para su tratamiento pueden ser limitados. La adopción de estrategias de control intensivo de la presión arterial podría ser una medida efectiva para mitigar la carga mundial de la demencia en las próximas décadas.