Congreso de Chile aprueba nueva Ley de Adopción tras 12 años de estancamiento 

El Senado chileno dio luz verde a una de las reformas más esperadas en materia de infancia. La nueva Ley de Adopción, aprobada tras más de una década de tramitación, agiliza procesos, reduce la burocracia y amplía el acceso a más tipos de familias, priorizando el bienestar de niños y niñas al cuidado del Estado.

Luego de casi doce años bloqueada en el Congreso, este lunes el Senado chileno aprobó de forma definitiva la nueva Ley de Adopción. La normativa introduce cambios de fondo en el actual sistema, acortando drásticamente los plazos, flexibilizando requisitos y promoviendo el derecho de los niños a conocer sus orígenes y ser escuchados en el proceso.

El presidente Gabriel Boric fue el primero en reaccionar públicamente a la noticia, calificándola como “un avance impostergable” para la protección de la niñez en Chile. Desde su cuenta oficial en X, el mandatario celebró: “Después de 12 años de debate estancado, logramos construir un acuerdo para modernizar la ley de adopción. Con el bienestar de los niños como norte, acortamos plazos y burocracia”.

Uno de los puntos más relevantes de la nueva Ley es la reducción de los tiempos de espera. Mientras el proceso podía durar entre cuatro y seis años, ahora podría completarse en un plazo de entre 12 y 24 meses. Esta disminución responde a la eliminación de trabas administrativas que, por años, dificultaron el acceso a una adopción oportuna.

La legislación también amplía quiénes pueden adoptar: no solo matrimonios, sino también personas solteras o parejas unidas por Acuerdo de Unión Civil podrán postular para acoger a niños o niñas bajo tutela del Estado, en igualdad de condiciones legales.

Otro eje del nuevo cuerpo legal es el fortalecimiento del derecho de los niños a ser escuchados durante el proceso judicial. Por primera vez, se reconoce legalmente su voz en las decisiones que afectan su futuro.

Asimismo, la ley estipula que la pobreza no será, bajo ninguna circunstancia, un motivo para declarar a un menor “adoptable”. Esto busca evitar que condiciones económicas sean interpretadas como una falta de idoneidad parental, evitando así vulneraciones innecesarias al vínculo familiar.

En casos donde los menores hayan estado al cuidado de una familia de acogida por más de 18 meses continuos, estos podrán solicitar formalmente la adopción. Esta disposición reconoce los lazos afectivos y la estabilidad que muchas veces se construyen en este tipo de vínculos.

Además, se incorpora la figura de la adopción por afinidad: un padre o madre podrá adoptar legalmente al hijo de su pareja, siempre que no exista relación activa con el progenitor biológico. Este cambio apunta a formalizar vínculos ya consolidados en la vida cotidiana de muchas familias chilenas.

Otro avance importante es la regulación del contacto post adoptivo. La ley contempla que, de forma voluntaria, un niño o niña adoptado pueda mantener relación con su familia de origen si así lo desea, lo que representa un giro cultural y legal en el tratamiento del vínculo biológico.

También se perfeccionan los mecanismos penales para enfrentar la obtención fraudulenta de niños, reforzando los controles y sanciones en casos de adopciones irregulares o mediadas por prácticas ilícitas.

La ministra de Desarrollo Social y Familia, Javiera Toro, destacó que este logro fue posible gracias a “acuerdos transversales” entre distintos sectores políticos, y subrayó que la reforma permitirá superar “una legislación obsoleta que no respondía a las necesidades reales del país”.

Por su parte, la subsecretaria de la Niñez, Verónica Silva, anticipó un incremento en las cifras de adopciones. Actualmente se registran cerca de 250 adopciones al año, y se estima que con la implementación de esta ley esa cifra podría duplicarse, impactando positivamente a cientos de menores que esperan por un hogar estable.