El Tribunal Oral en lo Penal de Cañete, ubicado a 630 kilómetros al sur de Santiago, sentenció este lunes a 24 años de prisión a Miguel Llanquileo Cona y Eric Montoya Montoya, identificados como miembros de la organización radical mapuche Weichan Auka Mapu (WAM). Ambos fueron declarados culpables de participar en una serie de ataques perpetrados entre 2020 y 2022 en las regiones del Biobío y La Araucanía.
La detención de los condenados se produjo el 16 de diciembre de 2023 en un operativo policial en Tirúa, cuando fueron sorprendidos a bordo de un vehículo robado que transportaba un arsenal de guerra. Entre el material incautado había granadas de uso militar, subametralladoras, carabinas y más de 500 cartuchos, además de lienzos alusivos a la causa mapuche.
El fiscal Danilo Ramos detalló que las pericias balísticas confirmaron que una de las armas decomisadas fue utilizada en al menos siete atentados registrados durante esos años. “Las granadas eran de fabricación nacional, pertenecientes a la empresa FAMAE, y habían sido entregadas a una unidad militar en la primera región”, explicó el persecutor.
Según los antecedentes presentados por la Fiscalía, la sentencia de 24 años se compone de 20 años por infracciones a la ley de control de armas y cuatro años adicionales por receptación, ya que el vehículo en el que se movilizaban tenía encargo por robo. Ramos calificó el fallo como un “precedente relevante en la lucha contra el armamento ilegal y las estructuras violentas que operan en la Macrozona Sur”.
Un análisis reciente del Observatorio de Crimen Organizado y Terrorismo de la Universidad Andrés Bello indica que los ataques vinculados a grupos radicales mapuches han disminuido de manera significativa desde la instauración del Estado de Excepción, medida que permitió la presencia militar en la zona.
No obstante, el informe advierte que, a pesar de la reducción general, han surgido nuevos grupos que ocupan el vacío dejado por las organizaciones debilitadas. La Coordinadora Arauco Malleco (CAM), históricamente la más activa, atraviesa una profunda crisis tras la condena a 23 años de su líder Héctor Llaitul y los procesos judiciales abiertos contra sus hijos, quienes enfrentan penas que podrían llegar hasta los 60 años de cárcel.
El estudio revela que, entre 2022 y 2025, los ataques incendiarios, “recuperaciones” de terrenos y asaltos a camiones disminuyeron un 37,3 %, bajando de 2.462 denuncias a 1.638. Diez comunas concentran el 66 % de los hechos violentos, siendo Collipulli, Ercilla, Cañete y Victoria las más afectadas.
En cuanto al comportamiento de las principales organizaciones, la CAM redujo sus acciones en un 16 %, la WAM en un 38 % y el Movimiento de Liberación Nacional Mapuche (LNM) en un 28 %. En contraste, la Resistencia Mapuche Malleco (RMM) —con fuerte presencia en Temucuicui— aumentó sus ataques en un 179 %, pasando de 19 a 53 hechos violentos durante el mismo período.
El estudio también identifica cuatro nuevos grupos emergentes con menor nivel de actividad: la Resistencia Mapuche Pehuenche, la Resistencia Mapuche Cautín, la Resistencia Kunko-Williche y la Resistencia Mapuche Autónoma, todos con entre dos y tres acciones reivindicadas en los últimos tres años.
El documento académico, titulado “Tres años de Estado de Emergencia en la Macrozona Sur (2022-2025): evaluación del impacto en la violencia, las organizaciones radicalizadas y la respuesta del Estado chileno”, concluye que la medida ha tenido un impacto positivo en la reducción de la violencia, con descensos del 55 % en homicidios y del 39 % en incendios intencionados.
Aun así, el informe advierte que la relocalización de grupos armados ha generado incidentes en zonas previamente ajenas al conflicto, como las provincias de Ranco y Osorno, donde se han registrado ataques inéditos.
“El Estado de Emergencia, pese a las críticas iniciales, ha demostrado ser una herramienta efectiva para disminuir los hechos de violencia y terrorismo en la Macrozona Sur. Donde hay más presencia estatal, hay más control y seguridad”, concluyó Pablo Urquízar, coordinador del estudio.


