Colombia vivió este jueves una de las jornadas más violentas del año, con ataques perpetrados por disidencias de las FARC en dos regiones del país, dejando un saldo de al menos 18 muertos y más de medio centenar de heridos. El gobierno respondió con un despliegue militar urgente, mientras el país debate la efectividad de la estrategia de diálogo promovida por el presidente Gustavo Petro.
La mañana comenzó con un violento enfrentamiento en el departamento de Antioquia, donde un helicóptero fue derribado y 12 policías fallecidos tras un ataque con fusiles y un dron explosivo en una zona rural de Amalfi. Horas más tarde, un camión bomba explotó frente a una base aérea en el norte de Cali, causando la muerte de seis civiles y heridas a más de 60 personas.
Las autoridades atribuyen los ataques a dos facciones disidentes de las FARC, hoy enfrentadas entre sí, que rechazaron el Acuerdo de Paz de 2016. En Antioquia, se señala a un grupo bajo el mando de alias Calarcá, mientras que en Cali, los responsables serían guerrilleros al servicio de alias Iván Mordisco.
Desde Cali, el presidente Gustavo Petro afirmó que estos ataques son una reacción de los grupos armados a operativos militares recientes en el Cañón del Micay, una zona de cultivos ilícitos. “Estamos enfrentando a una mafia internacional con brazos armados en el país”, dijo el mandatario, calificando el atentado en Cali como “brutal” y de “terror”.
El ejército desplegó tropas en Antioquia y aumentó los operativos aéreos y terrestres en zonas rurales. Según el general Hugo López, comandante de las Fuerzas Militares, se utilizará artillería pesada y se fortalecerá el control policial. En Cali, la alcaldía decretó la militarización de la ciudad y el refuerzo de sus accesos viales.
Testimonios de residentes de Cali describen escenas de horror. José Burbano, vecino del sector atacado, relató el estallido repentino del camión bomba y el caos posterior. “Vinimos a ver si podíamos ayudar, pero había muchos heridos, muchos muertos”, lamentó. Imágenes difundidas muestran vehículos en llamas, viviendas destruidas y personas heridas en el suelo.
La Fiscalía General de la Nación anunció la captura de dos hombres presuntamente implicados en la detonación del camión bomba en Cali. Las investigaciones avanzan, aunque no se descarta la posibilidad de nuevos atentados en otras regiones del país, especialmente donde el control territorial del Estado sigue siendo débil.


