Científicos confirman la llegada de mosquitos a Islandia

Por primera vez en su historia moderna, Islandia registra la presencia de mosquitos en su entorno natural. Investigadores advierten que la especie Culiseta annulata podría establecerse, y alertan sobre la necesidad de monitoreo para comprender su impacto en el ecosistema.

Islandia, uno de los pocos países del mundo históricamente libres de mosquitos junto a la Antártida, enfrenta un cambio inesperado: la detección de estos insectos por primera vez en su entorno natural.

Alfredsson, investigador que reportó el hallazgo a AFP, detalló que todos los ejemplares fueron recolectados usando cuerdas empapadas en vino azucarado, un método tradicional para atraer polillas.

Los mosquitos identificados pertenecen a la especie Culiseta annulata, común en gran parte de Europa, conocida por su resistencia a climas fríos.

Según Alfredsson, este descubrimiento podría indicar una introducción reciente, posiblemente mediante barcos o contenedores, aunque aún se desconoce cómo llegaron exactamente.

La presencia de los mosquitos plantea la posibilidad de que la especie se disperse por la isla, aunque se necesitarán estudios adicionales en primavera para confirmar si realmente se han establecido.

A diferencia de otras especies, Culiseta annulata puede hibernar como adulto en lugares protegidos, lo que le permite sobrevivir a inviernos prolongados y temperaturas bajo cero.

El cambio climático, con veranos más largos y temperaturas más suaves, podría crear condiciones propicias para su proliferación, aunque Alfredsson aclara que no es el factor principal en este caso.

La especie utiliza una gran variedad de hábitats de reproducción, lo que refuerza su capacidad de persistir incluso en entornos tan desafiantes como el islandés.

Históricamente, Islandia había registrado solo un mosquito aislado de la especie Aedes nigripes, encontrado en un avión en el aeropuerto de Keflavik, pero aquel ejemplar se perdió y no se estableció población alguna.

Los expertos llaman a mantener vigilancia sobre la especie, tanto para estudiar su impacto ecológico como para evaluar cualquier riesgo sanitario que pudiera surgir.

Mientras tanto, el monitoreo en los próximos meses será clave para determinar si la isla deberá adaptarse a la presencia de este insecto y a los cambios que podría traer consigo.

Fuente: AFP