Choferes bolivianos lanzan ultimátum de 48 horas por escasez de diésel y preparan medidas contundentes

La Federación Andina de Choferes de El Alto advierte con exigir renuncias si el Gobierno de Luis Arce no convoca al sector en dos días. La falta de combustible ya paraliza más de la mitad del transporte interdepartamental y urbano.

La Federación Andina de Choferes de El Alto dio un plazo de 48 horas al Gobierno para convocarlos y resolver la crisis o exigirán la salida de altos funcionarios y autoridades de Yacimientos Petrolíferos. 

“Es un ultimátum: si no responden, pediremos la renuncia de esos ministros y del presidente de YPFB”, anunció el dirigente Reynaldo Loza. 

Simultáneamente, sindicatos de La Paz y Santa Cruz se declararon en alerta e impulsaron la posibilidad de convocar un paro nacional de transporte. En Santa Cruz, el transporte pesado convocó a sus afiliados este jueves para analizar acciones ante el desabastecimiento.

La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), por medio de su gerente Germán Jiménez, prometió convocar a los transportistas y atender la demanda con base en la disponibilidad disponible.

Los sindicatos denuncian que la escasez ha limitado más del 60 % de sus operaciones: solo el 40 % de los buses circula en Santa Cruz y apenas 10‑15 % los interdepartamentales.

Esta situación responde a la baja producción local, alta dependencia de importaciones, subsidios costosos y limitada disponibilidad de divisas.

Armin Dorgathen, presidente de YPFB, reconoció que no cuenta con recursos extras: “No podemos hacer sobre despachos por falta de presupuesto”, pese a garantizar el 100 % del despacho oficial. Dorgathen precisó que el país asigna US $55‑60 millones por semana, pero necesita US $63 millones para normalizar las filas, un déficit del 12 %. En 2024, Bolivia destinó US $3.349 millones a la importación de combustibles para atender la demanda interna.

El presidente Luis Arce responsabilizó a la Asamblea Legislativa por el estancamiento de créditos externos y lo vinculó con la crisis de combustibles, en un contexto de fuerte campaña electoral y reclamos por el modelo económico.