Choferes aplazan huelga tras promesa de audiencia pública sobre reforma del transporte

Luego de una intensa reunión esta mañana, los conductores del transporte público decidieron posponer la huelga prevista para jueves y viernes. Reclaman una reforma con participación real de usuarios, trabajadores y empresarios, y advierten que la medida permanece latente.

En la reunión celebrada esta mañana, los choferes del transporte público optaron por aplazar la huelga programada para jueves y viernes, a la espera de avances concretos en la reforma al sistema.

Gerardo Giménez, presidente de la Federación de Trabajadores del Transporte (Fetrat), anunció que se aceptó un compromiso del presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, de convocar una audiencia pública para discutir la reforma con participación ciudadana.

“Se pospone la huelga. Latorre se comprometió a realizar una audiencia pública para que se dé la participación y se siga estudiando la reforma”, expresó Giménez tras el encuentro.

El dirigente enfatizó que la suspensión no implica renuncia a las demandas, sino una pausa motivada por la apertura al diálogo. “No queremos afectar a la ciudadanía; exigimos una reforma genuina”, declaró.

Giménez planteó que la audiencia debe incluir verdaderamente a usuarios, trabajadores y empresarios, quienes hasta ahora fueron excluidos del debate sobre el proyecto de ley del transporte.

“Eso nos indignaba: fuimos totalmente excluidos del proceso que presentó la reforma”, reprochó el vocero, marcando el tono de desconfianza que reina entre los gremios movilizados.

A pesar del aplazamiento, quedó claro que la huelga no fue cancelada necesariamente: los choferes mantienen la amenaza si los compromisos no se cumplen.

En paralelo, dos gremios de choferes habían preparado la huelga con demandas específicas: cumplimiento de leyes laborales, estabilidad de empleo y reconocimiento del pago de IPS y horas extra.

También exigen la modificación de al menos tres artículos del anteproyecto de reforma del transporte, pues consideran que el texto actual deja a los conductores en una situación incierta y sin garantías.

Entre sus reclamos figuraba que la reforma debe asegurar que el personal sea absorbido ante cambios de rutas o líneas, y deben preservarse derechos como el de huelga, ausentes en la versión presentada.