Chile detectó cargamentos de drogas en madera y soja provenientes de Bolivia

Autoridades chilenas concretaron dos importantes decomisos de drogas camufladas en mercadería de exportación con origen en Bolivia. Los operativos encendieron alertas sobre nuevas modalidades del narcotráfico internacional y derivaron en investigaciones judiciales en ambos países.

Las fuerzas de seguridad y organismos de control de Chile informaron en diciembre sobre dos incautaciones de droga de gran escala, ambas provenientes de Bolivia y ocultas en cargamentos comerciales destinados a mercados internacionales.

El primer hallazgo se conoció el 18 de diciembre, cuando se detectaron cerca de 700 kilos de cocaína escondidos en un contenedor de madera que tenía como destino final España. El envío había salido desde Bolivia y transitaba por territorio chileno.

El procedimiento se realizó en el marco de la operación “Mercurius”, coordinada por el Servicio Nacional de Aduanas, la Policía de Investigaciones de Chile (PDI), a través de la Brigada Antinarcóticos y contra el Crimen Organizado, y la Policía Marítima de la Armada.

La investigación estuvo a cargo de la Unidad de Inteligencia y Crimen Organizado de la Fiscalía de Arica, que detectó irregularidades tanto en la documentación como en la logística del cargamento, vinculadas a métodos poco habituales de tráfico de estupefacientes.

Durante la inspección inicial, perros detectores reaccionaron ante la carga, aunque las primeras pruebas no arrojaron resultados concluyentes. Ante esa situación, el Ministerio Público ordenó análisis científicos especializados.

Los peritajes, realizados por el Servicio de Salud de Arica, confirmaron que la madera —de la especie tajibo— contenía cocaína impregnada en su estructura. En total, se trataba de nueve pallets con un peso cercano a las 19,5 toneladas.

El fiscal regional Mario Carrera Guerrero calificó el contrabando como “novedoso”, al señalar que el tamaño reducido de las planchas y la impregnación parcial del material dificultaron la labor de detección por parte de los fiscalizadores.

Este caso volvió a poner en evidencia la sofisticación de las redes de narcotráfico y el uso de cadenas comerciales internacionales como vía para el transporte de drogas, lo que representa un desafío permanente para los sistemas de control.

Cinco días después, un segundo procedimiento reforzó esa preocupación. La Aduana Regional de Arica incautó más de 110 kilos de marihuana ocultos en una carga de soja a granel con destino a Colombia.

Según el reporte oficial, el camión procedía de Bolivia y era conducido por un ciudadano boliviano, quien fue detenido tras detectarse la sustancia durante los controles de rutina. El cargamento quedó a disposición de Carabineros.

En paralelo, la Fiscalía de Bolivia informó la apertura de una investigación penal por el hallazgo de cocaína impregnada en madera de exportación. Las autoridades bolivianas aseguraron que están colaborando con sus pares chilenos.

Si bien el uso de madera boliviana para ocultar cocaína ha sido documentado en decomisos recientes y reportes periodísticos, no existen estadísticas oficiales públicas que permitan dimensionar la magnitud de este método, lo que mantiene abierta la necesidad de reforzar los controles y la cooperación regional.