Más de 17.000 personas han sido evacuadas en la provincia canadiense de Manitoba debido a una oleada de incendios forestales que ya se considera la más grave en años recientes. La emergencia ha obligado a movilizar recursos militares y a declarar el estado de emergencia en todo el territorio provincial.
El anuncio lo hizo el primer ministro de Manitoba, Wab Kinew, quien describió la situación como “la mayor evacuación que Manitoba haya presenciado en la historia reciente”. En una rueda de prensa, Kinew confirmó que ha solicitado la asistencia del gobierno federal para desplegar al ejército canadiense en las labores de evacuación y combate del fuego.
El uso de aeronaves militares se considera inminente, con el objetivo de trasladar a residentes de comunidades remotas amenazadas por las llamas. Una de las zonas más afectadas es la ciudad minera de Flin Flon, donde se ordenó a 5.000 habitantes que estén listos para abandonar sus hogares ante el avance del fuego.
Otras comunidades del norte de Manitoba y zonas indígenas también han recibido órdenes de evacuación. Muchos de los desplazados serán trasladados a Winnipeg, la capital provincial, aunque la capacidad de alojamiento ya está al límite debido al alto número de evacuados y visitantes.
Kinew advirtió que esta emergencia no es un hecho aislado. “Por primera vez, los incendios afectan todas las regiones de la provincia. Es una señal clara del cambio climático, un fenómeno al que debemos adaptarnos”, señaló.
Actualmente, hay 22 incendios activos en Manitoba y cerca de 200.000 hectáreas de bosque ya han sido consumidas solo en el último mes. Esto triplica el promedio anual de los últimos cinco años, según el servicio de incendios forestales de la provincia.
Kirstin Hayward, vocera del organismo, indicó que Manitoba lidera actualmente la actividad de incendios en todo Canadá, impulsada por un prolongado periodo de altas temperaturas y sequía. El cambio climático, reconocen expertos, está intensificando los eventos meteorológicos extremos.
Las evacuaciones no se limitan a Manitoba. En la vecina Saskatchewan, unas 4.000 personas de comunidades del norte como Pelican Narrows también han sido reubicadas por el avance del fuego. Otras mil personas fueron evacuadas de Lynn Lake y Marcel Colomb en días previos.
La tragedia ya ha cobrado vidas. Dos personas fallecieron a principios de mes en Lac du Bonnet, atrapadas por un incendio cerca de Winnipeg. Además, un bombero resultó gravemente herido tras la caída de un árbol mientras combatía las llamas.
El gobierno ha comenzado a instalar refugios temporales y solicitó el apoyo de empresas y comunidades locales para alojar a los desplazados. “No estamos hablando de casas particulares, pero sí de espacios que puedan ser adaptados para acoger a quienes han perdido su hogar”, explicó Kinew.
A nivel nacional, la situación también es crítica. Canadá reporta actualmente 134 incendios activos en varias provincias, desde Columbia Británica hasta Ontario. La mitad de estos fuegos están fuera de control, en una tendencia que refleja la vulnerabilidad del país ante un contexto climático cada vez más adverso.


