En el marco de la Cumbre de Jefes de Estado de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Xiomara Castro mantuvieron este miércoles una reunión bilateral en la ciudad brasileña de Belém. El encuentro tuvo como objetivo reforzar los lazos entre ambos países y promover una agenda común frente a los desafíos ambientales y sociales que enfrenta la región.
De acuerdo con un comunicado oficial emitido por la Secretaría de Prensa de Honduras, la cita permitió reafirmar el compromiso de ambos mandatarios con una acción climática “justa, solidaria y con enfoque humano”.
Durante la conversación, Lula y Castro coincidieron en la urgencia de fortalecer políticas de transición energética y protección de los ecosistemas tropicales, al tiempo que subrayaron la necesidad de apoyar a las comunidades más vulnerables frente al impacto del cambio climático.
La mandataria hondureña destacó que América Latina debe actuar de manera unida para exigir mayores responsabilidades y financiamiento climático a las potencias industrializadas. “Los países del Sur global no podemos seguir asumiendo solos el costo de una crisis que no generamos”, afirmó.
Por su parte, el presidente brasileño manifestó su disposición de ampliar la cooperación bilateral en áreas como energía limpia, infraestructura sostenible, conservación de la biodiversidad y transferencia tecnológica. “Brasil está abierto a compartir experiencias y capacidades en favor del desarrollo regional”, sostuvo Lula.
Ambos líderes resaltaron también la importancia de garantizar la soberanía alimentaria y de proteger los derechos de los pueblos indígenas, como ejes fundamentales para alcanzar una transición ecológica justa.

En ese sentido, coincidieron en que el futuro de la región depende de una mayor integración económica y política, sustentada en la solidaridad, la justicia social y el respeto a la naturaleza.
Como parte del encuentro, Xiomara Castro impuso a Lula da Silva la Orden Francisco Morazán en el grado de “Gran Cruz Placa de Oro”, la más alta distinción del Estado hondureño.
El reconocimiento —entregado en una ceremonia simbólica en Belém— destacó la trayectoria política del mandatario brasileño, su lucha por la justicia social y su liderazgo en la defensa del medio ambiente y la integración latinoamericana.
La Secretaría de Prensa hondureña señaló que esta distinción “reconoce a los líderes que han contribuido de forma significativa al fortalecimiento de la democracia, la equidad y la solidaridad entre los pueblos”.
Durante su discurso, Castro expresó su admiración por el legado de Lula en favor de las causas populares. “Este reconocimiento simboliza el respeto y la gratitud de Honduras hacia un líder que ha sabido unir la voz de América Latina en defensa de los más vulnerables”, declaró.


