Durante la cumbre climática de la ONU, los presidentes de Brasil y Francia anunciaron un acuerdo para intensificar la cooperación policial destinada a combatir el crimen organizado transnacional en la región amazónica, informó el Gobierno brasileño.
La reunión, realizada al margen de la COP30, se centró en la seguridad de los 730 kilómetros que separan Brasil de la Guayana francesa. Lula propuso que Francia designe un agregado para sumarse a las tareas de inteligencia del Centro de Cooperación Policial Internacional de la Amazonía, establecido en Manaos en septiembre.
El centro tiene como objetivo enfrentar delitos como narcotráfico, tala y minería ilegales, prácticas que son controladas por organizaciones como el Comando Vermelho y el PCC, consideradas de alta peligrosidad por las autoridades regionales.
Más allá de la seguridad, los mandatarios discutieron el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, un tema que Francia ha abordado con reservas. Además, destacaron el Fondo para los Bosques Tropicales para Siempre (TFFF), al que Francia aportará 500 millones de euros.
En sus redes sociales, Lula subrayó la necesidad de un modelo de desarrollo más justo, resiliente y con bajas emisiones de carbono, y manifestó que la COP30 debería servir para ampliar la visión de los líderes sobre el cambio climático y la conservación.
Durante la cumbre, el presidente brasileño también se reunió con el Príncipe Guillermo y el primer ministro británico Keir Starmer, destacando la importancia del TFFF como ejemplo de financiamiento privado para la protección de los bosques tropicales.
El Príncipe de Gales elogió la iniciativa de Brasil por su magnitud y compromiso global, mientras que Starmer reafirmó el respaldo del Reino Unido al fondo, destacando la colaboración internacional como clave para la conservación ambiental.
El TFFF busca proteger bosques tropicales que regulan el carbono, el agua y la biodiversidad, elementos esenciales para la producción de alimentos y agua potable. Lula defendió la idea de contabilizar los servicios ecosistémicos en el PIB y compensar a quienes los protegen.
Según el mandatario, los fondos verdes internacionales actuales no son suficientes para enfrentar los desafíos ambientales. Por ello, el TFFF se construye como un fondo de capital mixto, con aportes de países desarrollados y en desarrollo, y un sistema de reparto de ganancias que beneficia a los gobiernos y a las comunidades locales.
Hasta un 20% de los recursos del TFFF se destinará directamente a pueblos indígenas y comunidades locales, mientras que la gobernanza será equitativa entre países inversores y naciones forestales. Se implementará un monitoreo satelital anual para garantizar la preservación de los bosques.
El fondo administrará recursos para aproximadamente 1.100 millones de hectáreas de bosques tropicales en 73 países en desarrollo. Brasil será el primer país en invertir con 1.000 millones de dólares, y el Banco Mundial actuará como depositario del fondo y secretaría provisional del TFFF.
Lula calificó la creación del TFFF durante la COP30 como un paso histórico para la protección de los bosques tropicales, resaltando que este fondo representa un avance concreto en la colaboración internacional para enfrentar el cambio climático y la explotación ilegal de los recursos naturales.


