El vicepresidente y ministro de Industria y Comercio de Brasil, Geraldo Alckmin, manifestó su preocupación frente al aumento de los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio, una medida que golpea directamente a la industria exportadora brasileña. Desde el estado de Minas Gerais, donde visitó un parque solar, Alckmin hizo un llamado a retomar el entendimiento entre ambas economías.
“Brasil no representa un problema comercial para Estados Unidos. Al contrario, somos socios complementarios. Lo sensato es fortalecer el diálogo”, sostuvo el vicepresidente, marcando distancia del tono confrontativo de la decisión tomada por Washington.
Desde este miércoles, el Gobierno de Estados Unidos duplicó los aranceles aplicados a las importaciones de productos siderúrgicos, pasando del 25 % al 50 %. La medida excluye al Reino Unido, gracias a un acuerdo bilateral reciente, pero afecta directamente a Brasil, uno de los principales exportadores de acero al mercado estadounidense.
Alckmin subrayó que esta política no solo es perjudicial para Brasil, sino que también representa un retroceso en términos de integración económica global. “Estas decisiones impactan negativamente en toda la cadena productiva y terminan encareciendo los bienes finales para los consumidores”, advirtió.
En sintonía con esta postura, Ricardo Alban, presidente de la Confederación Nacional de la Industria (CNI) de Brasil, calificó la decisión de Estados Unidos como un “retroceso en las relaciones comerciales entre ambos países”. Sin embargo, hizo hincapié en que la solución no pasa por la confrontación, sino por insistir en una vía de diálogo constructivo.
“Solo el entendimiento puede revertir medidas desproporcionadas como esta. Es urgente restaurar la confianza y evitar que se profundicen los efectos negativos sobre las cadenas de producción compartidas”, señaló Alban en un comunicado oficial.
Brasil es la mayor economía de América Latina y figura entre los principales exportadores de acero hacia Estados Unidos, junto con México y Canadá. En 2024, alrededor del 60 % de sus exportaciones de acero y el 17 % de las de aluminio tuvieron como destino el mercado estadounidense, según datos de las cámaras empresariales del sector.
Tan solo en el primer trimestre de este año, el 75 % del acero brasileño exportado fue comprado por Estados Unidos, lo que evidencia la magnitud del impacto que podrían tener los nuevos aranceles sobre la economía del país sudamericano.
En paralelo al anuncio de Trump, Brasil mantiene activa una mesa de negociación con la administración estadounidense, buscando mantener el equilibrio en la balanza comercial y evitar que se profundicen los desequilibrios estructurales.
El panorama se complica además porque el incremento al acero no es una medida aislada. Washington también mantiene otros aranceles en vigor, como un impuesto del 25 % sobre vehículos y autopartes, además de un gravamen general del 10 % para productos importados de todos sus socios comerciales.


