La Justicia brasileña condenó este martes al expresidente Jair Bolsonaro al pago de una indemnización por “daños morales colectivos”, debido a declaraciones racistas realizadas durante su mandato presidencial. El fallo, emitido por el Tribunal Regional Federal de la 4ª Región, establece una sanción de un millón de reales (alrededor de 189.000 dólares) y exige una retractación pública del exmandatario dirigida expresamente a la población negra.
La sentencia fue unánime y representa un hito en la historia judicial brasileña, al reconocer oficialmente que los discursos racistas del exjefe de Estado no solo ofendieron a individuos, sino que vulneraron a toda una comunidad. El fallo considera que las expresiones emitidas por Bolsonaro agravian a la sociedad en su conjunto, motivo por el cual el dinero de la multa será destinado a las arcas públicas.
Además del resarcimiento económico, la decisión judicial impone al exmandatario la obligación de emitir una disculpa pública. Esta retractación deberá difundirse a través de medios de comunicación de alcance nacional, así como en sus propias redes sociales, que hoy se encuentran inactivas por orden judicial.
El origen de la causa se remonta a una serie de declaraciones efectuadas por Bolsonaro entre mayo y julio de 2021, cuando aún ejercía la presidencia. Durante ese período, solía reunirse con simpatizantes frente al Palacio de la Alvorada, la residencia oficial del Ejecutivo, desde donde realizó los comentarios que hoy lo colocan en el centro de esta condena.
Entre los dichos más repudiados, uno fue particularmente relevante en la causa: Bolsonaro comparó el cabello de una persona negra con un “criadero de cucarachas”. Esta frase fue calificada por la Justicia como una expresión abiertamente racista, de carácter ofensivo, degradante y sin justificación posible bajo la libertad de expresión.
La Fiscalía había solicitado una multa considerablemente mayor, de cinco millones de reales (casi 943.000 dólares). Sin embargo, el juez relator del caso decidió reducir ese monto, argumentando criterios de proporcionalidad, aunque mantuvo la condena como una herramienta ejemplificadora.
La sentencia no está firme: tanto el Ministerio Público como la defensa de Bolsonaro tienen la posibilidad de apelar. No obstante, el fallo representa un claro posicionamiento institucional frente a los discursos de odio por parte de figuras públicas.
Este nuevo revés judicial se suma a una larga lista de causas que enfrenta el líder de la ultraderecha brasileña. Actualmente, Bolsonaro cumple prisión domiciliaria bajo estrictas medidas, incluyendo el uso de tobillera electrónica y la prohibición total de acceso a redes sociales o cualquier medio que le permita emitir declaraciones públicas, incluso por intermediarios.
Cabe recordar que Bolsonaro también enfrenta una condena más grave: 27 años y tres meses de prisión por su presunto rol en un intento de golpe de Estado para evitar la asunción del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Este proceso aún está en curso, pero ha dejado al exmandatario en una situación judicial sumamente comprometida.


