El periodista Fabián Costa fue blanco de un violento atentado en la madrugada de este miércoles, en su vivienda ubicada en la ciudad de Lambaré. Dos hombres armados, que llegaron a bordo de una motocicleta, dispararon repetidamente contra su automóvil y parte de la fachada de su domicilio.
El ataque ocurrió cerca de la 1:20 de la mañana. Según el testimonio del propio comunicador, los agresores se detuvieron frente a su casa, descendieron del vehículo y abrieron fuego sin mediar palabra. El ataque duró apenas unos segundos, pero fue extremadamente violento.
El automóvil de Costa recibió al menos 17 impactos de bala, mientras que se contabilizaron entre cuatro y cinco disparos más en la estructura de la casa. Los primeros análisis forenses indican que se habrían utilizado armas de fuego calibre 9 milímetros.
Parte del atentado quedó registrado por cámaras de seguridad de la zona, lo que podría ser clave para identificar a los responsables. Sin embargo, hasta el momento no se han producido detenciones, y los atacantes lograron huir sin ser identificados.
Vecinos alertaron a la Policía tras escuchar los disparos, y varias patrulleras acudieron al lugar. No obstante, el periodista cuestionó la respuesta institucional, especialmente por la falta de contacto con representantes del Ministerio Público, a quienes acusó de actuar con pasividad.
Costa no descartó que el ataque tenga motivaciones políticas. Recordó que sectores internos del Partido Colorado lo acusan de haber filtrado información sensible que perjudicaría a ciertos actores de la agrupación. Además, señaló que un dirigente enfrentado a ese mismo sector también fue víctima de un atentado similar semanas atrás.
La posibilidad de un trasfondo político en el atentado genera alarma tanto en el ámbito periodístico como en el político. Aunque no se cuenta con pruebas concluyentes, la reiteración de hechos violentos en contextos de conflicto partidario siembra sospechas que merecen ser investigadas con celeridad y transparencia.
Organizaciones de prensa manifestaron su preocupación por el caso y exigieron garantías efectivas para el ejercicio del periodismo en el país. Señalaron que los periodistas no pueden trabajar bajo amenaza o con temor a represalias violentas por el contenido de sus investigaciones.
La ciudadanía también expresó su indignación a través de redes sociales, exigiendo una rápida respuesta de las autoridades y el esclarecimiento del atentado. Si bien el periodista resultó ileso, el mensaje detrás del ataque es claro y preocupante: silenciar, intimidar o enviar advertencias a quienes investigan y exponen temas sensibles. La impunidad, en estos casos, podría alentar nuevas agresiones si no se actúa con firmeza.


