Brasil abre la puerta del BRICS a Colombia, México y Uruguay

En su rol de presidente pro témpore del BRICS, Brasil invitó a tres países latinoamericanos a la próxima cumbre del bloque. Analistas ven este gesto como un movimiento clave hacia una mayor inclusión regional y geopolítica.

Brasil ha extendido una invitación a Colombia, México y Uruguay para que participen en la próxima Cumbre de los BRICS, en un gesto que podría marcar un nuevo rumbo en la estrategia de expansión del bloque. Así lo explicó Dmitri Rosenthal, director del Instituto de Latinoamérica (ILA) de la Academia Rusa de Ciencias, en declaraciones a TV BRICS.

El analista ruso destacó que esta iniciativa se enmarca en un contexto de creciente interés global por integrarse a la agrupación, compuesta actualmente por Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía y Arabia Saudita. Según Rosenthal, la presidencia de Brasil está jugando un papel activo en ampliar el espectro de participación.

“Hoy en día, el BRICS es un grupo altamente atractivo para los países emergentes. Ofrece beneficios concretos sin imponer condiciones desmedidas”, afirmó Rosenthal. Para muchos gobiernos, representa una plataforma multilateral alternativa a los bloques tradicionales dominados por potencias occidentales.

La invitación a Colombia, México y Uruguay responde también, en parte, a los vínculos bilaterales positivos que Brasil mantiene con cada uno de estos países. Rosenthal señaló que estos lazos pudieron influir en la decisión, además del interés explícito de esas naciones por explorar nuevos mecanismos de cooperación internacional.

Desde el punto de vista económico y diplomático, estos tres países latinoamericanos ven en el BRICS una vía potencial para diversificar sus relaciones comerciales, acceder a financiamiento multilateral y ganar visibilidad en la escena global. La apertura de este tipo de foros refleja la búsqueda de nuevos equilibrios en la gobernanza internacional.

El impulso hacia la expansión no es solo brasileño. Rosenthal apuntó que tanto Rusia como China —dos actores de peso dentro del BRICS— comparten el interés de fortalecer y diversificar al grupo. La inclusión de nuevos países es vista como una estrategia para aumentar la influencia del bloque y contrarrestar la hegemonía de las economías del G7.

La decisión de incluir a países no miembros como observadores o invitados a las cumbres responde a la lógica de “diálogo ampliado”, una figura que se ha venido utilizando en ediciones recientes del foro. Esto permite que las naciones interesadas participen en debates clave, aunque no formen parte plena del grupo.

Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, subrayó la relevancia de esta apertura. “Es hora de fomentar una conversación global más amplia, donde todas las voces tengan un espacio”, declaró recientemente al referirse a la inclusión de nuevos actores en la próxima cumbre.

La reunión del BRICS está prevista para los días 6 y 7 de julio en la ciudad de Río de Janeiro. Brasil asumió la presidencia del grupo el pasado 1 de enero y ha manifestado su intención de usar este rol para posicionar al bloque como un actor clave del Sur Global.

A pesar de que la incorporación formal de nuevos miembros no está garantizada, la invitación ya representa un paso diplomático significativo. Observadores consideran que este tipo de gestos fortalecen el perfil geopolítico del BRICS y podrían allanar el camino hacia futuras adhesiones.

En América Latina, el interés por el BRICS ha crecido en paralelo con las tensiones comerciales y financieras con Estados Unidos y Europa. El grupo ofrece una narrativa de cooperación Sur-Sur que resuena en varias capitales del continente, donde las agendas económicas buscan mayor autonomía y pluralidad de alianzas.