El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, expresó su apoyo a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU basada en el plan propuesto por el presidente estadounidense Donald Trump para el futuro de Gaza, asegurando que ese esquema “conducirá a la paz” mediante la desmilitarización total del enclave.
A través de un mensaje difundido en su cuenta oficial en X, Netanyahu felicitó a Trump por la aprobación del documento, que prevé la instalación de una fuerza internacional encargada de supervisar el desarme de las facciones armadas y garantizar la protección de la población civil.
El plan, que también incluye la capacitación de una nueva fuerza policial palestina, fue presentado por Estados Unidos como una hoja de ruta para estabilizar Gaza tras el frágil cese el fuego vigente desde el 10 de octubre.
Netanyahu afirmó que la resolución del Consejo de Seguridad “avala completamente” los 20 puntos del proyecto impulsado por Trump e incorpora la creación de una Junta de Paz encabezada por el propio mandatario estadounidense.
Según el primer ministro, la insistencia del plan en la desmilitarización y la desradicalización del territorio constituye la base necesaria para una etapa de prosperidad y convivencia pacífica.
El jefe de Gobierno israelí destacó además la liberación de los 20 rehenes que permanecían en Gaza, así como la entrega de 25 cuerpos de las 28 personas fallecidas que estaban en poder de Hamas, y reiteró el pedido para recibir los restos restantes “sin demoras”.
Con el avance de la primera fase, Netanyahu sostuvo que deberá iniciarse el proceso de desarme y neutralización de Hamas para poner fin a su control sobre la Franja.
También remarcó que la implementación del plan podría fortalecer la relación con los países árabes que ya han normalizado vínculos con Israel bajo los Acuerdos de Abraham, e incluso abrir la puerta a nuevos acercamientos diplomáticos.
“Israel ofrece su mano para la paz y la prosperidad a sus vecinos”, señaló el mensaje, invitando a más países de la región a sumarse al proceso, así como a respaldar los esfuerzos para retirar de la zona a Hamas y a sus aliados.
Sin embargo, la aprobación de la resolución —que obtuvo 13 votos favorables y las abstenciones de China y Rusia— generó un rechazo inmediato por parte de Hamas, que calificó la iniciativa de injerencista y sostuvo que el tema del desarme es un asunto estrictamente interno.
La organización islamista insistió en que cualquier debate sobre armas debe estar vinculado a un proceso político que reconozca la autodeterminación palestina y conduzca al fin de la ocupación.
En la misma línea, otras facciones armadas palestinas cuestionaron duramente la resolución y consideraron que la fuerza internacional será un mecanismo de tutela externa que, a su criterio, podría legitimar una mayor vulnerabilidad para la población del enclave.


